11 de abril 2018 - 00:00

Insfrán y Boudou salpicados por negociado Formosa

Alejandro Vandenbroele decidió romper el silencio en el marco del juicio oral y público por la quiebra de la exCiccone Calcográfica y retomó la senda de "arrepentido" que había encarado cuando declaró ante el fiscal Jorge Di Lello en el marco de tres causas que aún no habían sido elevadas. En lo que constituye una indagatoria, ya que está en el banquillo como acusado, apuntó al negociado con la deuda de Formosa en el que acusó al exvicepresidente Amado Boudou y al incombustible gobernador de Formosa, Gildo Insfrán de repartirse una comisión innecesaria para renegociar la deuda provincial en tiempos en que el exvice era titular de la cartera de Economía. Admitió el negocio por el que cobró una importante comisión de más de $7 millones por el asesoramiento de su consultora The Old Fund a la provincia de Formosa, y relató que lo convocaron para darle estructura a un contrato "simulado" para la reestructuración de la deuda pública de esa provincia. Al cambio de la época, la operación equivalía a $ 1.900.000 de los cuales Vandenbroele solo percibiría u$s200.000 mientras que el resto iba a repartirse entre el gobernador formoseño y el tándem Boudou y su amigo José María Nuñez Carmona.

La declaración de Vandenbroele, que no aceptó preguntas de las partes durante su monólogo cronológico en el que también mencionó su participación en el levantamiento de la quiebra de Ciccone y señaló a Ricardo Echegaray por su rol en la AFIP, creó una situación anómala ante el Tribunal Oral Federal N°2. Al repetir lo mismo que dijo al momento de mostrarse como un "arrepentido", hizo ingresar al debate por la primera parte del caso Ciccone, una serie de cuestiones que todavía están en etapa de instrucción sin que haya una definición sobre su eventual elevación a juicio. Precisamente, el requisito para ser una suerte de "imputado colaborativo" era que la fiscalía pactase una declaración y que la causa no hubiese sido elevada a juicio oral. Ahora, su declaración es oficial en un juicio que no juzga los hechos que Vandenbroele relató y cuyo arrepentimiento no podría reportarle una eventual condonación de un tercio de la condena.

La audiencia de ayer se consumió en la declaración -que como no se trata de testimonio no requiere prestar juramento de decir verdad- donde reiteró su vínculo con José María Nuñez Carmona, como amigo. Y todas las propuestas que vinieron supuestamente de su boca acerca de cómo el Gobierno kirchnerista estaba interesado en que Ciccone no cayera en manos de Boldt, a quien asociaban al poder de Eduardo Duhalde. La mayor parte de las referencias sobre el conocimiento de la movida política, en la que también nombró a Ricardo Echegaray como facilitador del trámite ante la AFIP, eran apoyadas en los contactos que mantenía con Núñez Carmona. Una vez más, insistió en que no conocía a Boudou y agregó que vivió en su departamento con un contrato ficticio por ofrecimiento del amigo personal del exvice. Volvió a enunciar la ruta financiera que sirvió para poner en marcha la imprenta de valores y hasta mencionó a Daniel Scioli.

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