23 de abril 2009 - 00:00

Insisten con inseguridad en campaña

El anuncio se hizo en el quincho de la residencia de Olivos. Con pantallas gigantes, Cristina de Kirchner lanzó un registro on line de reincidentes para que consulten jueces y fiscales.
El anuncio se hizo en el quincho de la residencia de Olivos. Con pantallas gigantes, Cristina de Kirchner lanzó un registro on line de reincidentes para que consulten jueces y fiscales.
Cristina de Kirchner volvió a poner en escena ayer la recién estrenada preocupación del Gobierno por la inseguridad. Durante un acto en el quincho de la residencia de Olivos habló de «combatir el flagelo de la delincuencia sin criminalizar la pobreza». E incluyó frases como «Hay que enfrentar a la inseguridad con responsabilidad y madurez, sin usar el dolor ni la tragedia para capturar una voluntad o una opinión favorable». Campaña e inseguridad quedaron así fundidas en el imaginario kirchnerista, a pesar de que en la realidad las intenciones para votar un régimen penal para menores podrían no ser las mismas. (Ver nota aparte.)
Pero en Olivos la tarde venía para anuncios. Así se presentó el programa de Consulta Nacional de Rebeldías y Capturas (sólo aplicable a delincuentes, no a intendentes huidizos), como «un instrumento indispensable» para enfrentar la inseguridad.
En realidad, el anuncio se basó en un proyecto de la neuquina Alicia Comelli, cercana ahora al kirchnerismo al que, por lo visto, le aporta ideas.
«No es razonable que hoy un trámite de antecedentes penales demande burocracia y obstaculice a la Justicia», dijo Cristina de Kirchner y anunció otra ley que enviará al Congreso: la reforma del Código Procesal Penal de la Nación.
«Es necesaria la concurrencia de los tres poderes del Estado para combatir el delito y la inseguridad», afirmó y relató, como le gusta hacer últimamente, algunas de sus anécdotas en Trinidad y Tobago durante la Cumbre de las Américas.
«Me impactó el relato del presidente de Guatemala, Álvaro Colom, quien contó que en la frontera con México los narcotraficantes construían carreteras, escuelas e iglesias, casi como un Estado paralelo por la ausencia del verdadero Estado», dijo.
«Me impresionó esto», siguió, y planteó que la forma de combatir la inseguridad debe basarse en un esquema de «gobernabilidad democrática». Recordó el fracaso de los escuadrones de la muerte ante la delincuencia y rechazó la alternativa de agregar más violencia a la violencia, destacando que la presencia de armas en la comunidad amenaza la propia vida de quien busca defenderse.
Dijo también que en el país «hay leyes, muchas y muy severas» y que «hay que aplicarlas a fondo, a rajatabla», rechazando la «falsa dicotomía de justicia garantista o mano dura. Hay una justicia a secas».
«Es el Estado con sus instituciones y la comunidad en su conjunto los que deben enfrentar este flagelo de altísima complejidad. Ésta es la gobernabilidad democrática que debe actuar, y no las soluciones mágicas ni la criminalización de la pobreza», afirmó.
Como si se tratara de un problema de otros tiempos, explicó que los números de criminalidad crecieron «exponencialmente» en el país «toda vez que hubo modelos económicos de ajuste y exclusión social», y recordó que al mismo tiempo «actitudes de ley de garrote terminaron en ruptura institucional».

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