24 de octubre 2014 - 00:21

Inspecciones y teléfonos, el único plan

Alejandro Vanoli
Alejandro Vanoli
Fue una tarde en la que el mercado se hizo a un lugar y en la que todo debió funcionar, como en otras épocas, prácticamente con tracción a sangre: el dólar oficial se mantuvo estable por una mayor liquidación de dólares que debieron hacer los bancos y que se les pidieron a las cerealeras el día anterior; el "blue" se aquietó sólo después de la recorrida que hicieron personal del Banco Central y efectivos de la Policía Federal por la calle Florida; el contado con liquidación cayó por las inspecciones que recibieron desde la madrugada sociedades de Bolsa; y el bono del Gobierno, el primer soberano dollar linked, fue suscripto en su totalidad sólo después de llamados oficiales que se multiplicaron y llegaron hasta el último rincón del sistema financiero. "Llamaron hasta a mi abuela. No pensábamos entrar, pero... ¿qué vamos hacer si el que nos lo pide es el regulador?", se quejó ante este diario el tesorero de uno de los grandes bancos privados del sistema financiero.

Tensa calma

A pesar de la escasez de divisas, que obliga a extender estos mecanismos de presión en la City, el Banco Central compró ayer u$s 35 millones en el mercado cambiario oficial, como en las épocas en las que tenía poder de fuego; el contado con liquidación se derrumbó 40 centavos al menor valor en seis semanas ($ 13,07), como en los días en que la Argentina percibía ingreso de capitales; el dólar "bolsa" cedió ocho centavos, como cuando había más ahorristas que optaban por el peso; y el bono que colocó el Gobierno, que vencerá en 2016, recibió una demanda de

u$s 983 millones en las mismas condiciones en las que fue emitido, como en los tiempos de mayor esplendor de los títulos argentinos. No hubo un solo incentivo en el mercado. Pero la jornada cambiaria cerró con indicadores que sugirieron que los argentinos recuperaron la calma y la confianza en la economía.

El viernes pasado, a las 16, durante una reunión que mantuvo con los Fondos Comunes de Inversión, el presidente del Banco Central, Alejandro Vanoli, pidió a los gerentes de estas entidades que desarmaran entre un 20% y un 25% del patrimonio que tenían invertido en "dollar linked" para colaborar con la suscripción de este nuevo bono soberano. Guardaban, en cartera, unos $ 13.000 millones. La reticencia de los hombres del mercado logró que ese porcentaje se redujera a un 10%; es decir, unos $ 1.300 millones, que ayer se hicieron visibles para que el Bonad 2016 fuera exitoso.

Los fondos no fueron los únicos presentes contra su voluntad: las aseguradoras ya habían sido presionadas hace una semana para vender sus bonos en dólares y usar estos pesos para responder a la oferta oficial; y ayer hubo comunicaciones telefónicas a las entidades financieras más reacias a suscribirlo.

La jornada había empezado con inspecciones por la madrugada a la sociedad de Bolsa Arpenta, donde el Banco Central y la Unidad de Información se llevaron más de medio millón de dólares que consideraron "sin declarar". El operativo afectó a 12 sociedades de Bolsa y casas de cambio autorizadas. Es la forma en que los mercados se mueven, por estos días, cuando no hay señales genuinas.

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