5 de marzo 2010 - 00:00

Inteligente retrato de un amor inconfesable

Alejandra Darín (en el mejor papel de su carrera) es la pensadora judía Hannah Arendt, y Osmar Núñez, el filósofo acusado de filonazi Martin Heidegger, en la lograda pieza de Mario Diament «Un informe sobre la banalidad del amor».
Alejandra Darín (en el mejor papel de su carrera) es la pensadora judía Hannah Arendt, y Osmar Núñez, el filósofo acusado de filonazi Martin Heidegger, en la lograda pieza de Mario Diament «Un informe sobre la banalidad del amor».
Aunque cierta, la máxima de Pascal sobre que el corazón tiene razones que la razón ignora no alcanza a explicar el insólito vínculo amoroso que compartieron la pensadora judía Hannah Arendt (reconocida analista de los fenómenos totalitarios del siglo XX y activa militante anti fascista) y el gran filósofo alemán Martin Heidegger cuyo prestigio se vio empañado por su inicial adhesión al partido nazi, al que él mismo elogió sin rodeos cuando asumió la rectoría de la Universidad de Friburgo (1933). Pese a que renunció al cargo poco tiempo después, los aliados lo declararon culpable después de finalizada la Segunda Guerra Mundial y le prohibieron ejercer la docencia hasta entrados los años 50.

Hoy la mayoría de los investigadores y estudiosos prefieren abordar la obra heideggeriana desde una perspectiva estrictamente filosófica y dejar de lado toda connotación política. Pero, esta disociación resulta insostenible cuando se aborda la fogosa correspondencia que el autor de «Ser y tiempo» mantuvo con Arendt durante medio siglo, aún después de que esta mujer inteligente y abiertamente comprometida con la causa judía se exiliara primero en Francia y más tarde en Estados Unidos para escapar de la persecución nazi.

Pese a sus diferencias ideológicas y al acendrado egoísmo de Heidegger, que siempre antepuso su carrera y la estabilidad de su hogar (nunca se separó de Elfriede, la madre de sus dos hijos), Arendt aceptó desde un principio su rol de amante clandestina y lo sostuvo, con sus variantes y oscilaciones, hasta el final de sus días.

La pieza de Mario Diament describe la intimidad de los amantes a través de cinco encuentros clave que tienen como trasfondo el ascenso, apogeo y caída del nazismo. El primero de ellos, muestra a una Hannah casi adolescente a la que su endiosado profesor seduce rápidamente a puro eros pedagógico. Mientras que en el último encuentro (febrero de 1950) vemos a un Heidegger ya muy desacreditado y al borde de la desesperación que le pide ayuda a su ex amante para recuperar su buen nombre. De más está decir que ella acepta.

Con un gran poder de síntesis y sin abundar en datos biográficos, el autor va delineando el perfil de sus personajes. La inclusión de un video con críticas y opiniones de un supuesto grupo de académicos, a cargo de Héctor Bidonde, Ingrid Pelicori, Marta Bianchi y Horacio Roca, le da un toque más pintoresco que

informativo a esta polémica historia de amor.

El director Manuel Iedvabni recreó con gran minuciosidad y delicadeza el surgimiento de esta pasión incontrolable en la que el alma femenina se debate heroicamente entre el sentimiento amoroso y el compromiso ético.

Osmar Núñez y, particularmente, Alejandra Darín (tal vez en el mejor papel de su carrera) brindan una actuación plena de matices que realza la humanidad de estos personajes y sus profundas contradicciones. Beneficio secundario: más de un espectador abandona la sala queriendo conocer la obra de ambos filósofos.

Dejá tu comentario