13 de abril 2009 - 00:38

“Inteligentes, pero sin logros reales”

«El FMI se encuentra nuevamente en el centro del universo económico. ¿Cómo desplegará su nuevo poder?», se pregunta Dani Rodrik en un artículo en la revista Burma Digest. Según el economista de la Universidad de Harvard, no alcanzará con un mayor poder de voto para los países en desarrollo. El FMI necesitará grandes cambios de organización interna para recuperar la confianza que perdió por sus errores en el manejo de anteriores crisis.

La crisis fortaleció al FMI. Bajo su hábil director gerente, Dominique Strauss-Kahn, fue uno de los pocos organismos oficiales que se ubicaron por delante de, en lugar de detrás de la curva. Se movió rápidamente para crear una línea de desembolsos de créditos de emergencia para países con políticas «razonables». Defendió fervientemente el estímulo fiscal global del orden del 2% del PBI mundial, una posición notable en vista de su tradicional conservadurismo en cuanto a los asuntos fiscales.
¿Cómo desplegará el FMI su nuevo poder? El mayor riesgo es un nuevo exceso. Eso es lo que sucedió en la segunda mitad de la década de 1990, cuando el FMI comenzó a predicar la liberalización de la cuenta de capital, aplicó estrictas exigencias fiscales durante la crisis asiática, y omnipotentemente trató de reformar esas economías.
La institución reconoció sus errores en estos ámbitos. Queda por ver si las lecciones se han internalizado, y si vamos a tener un FMI más amable y moderado, en lugar de uno rígido y doctrinario.
Un hecho alentador es que los países en desarrollo casi seguramente conseguirán mayor voz en cómo se maneje el Fondo. Esto garantizará que la visión de las naciones más pobres sea mejor recibida en el futuro. Pero simplemente dar a estas naciones mayor poder de voto hará poca diferencia en el FMI, si la cultura de la organización no se cambia también.
El Fondo está formado por un gran número de inteligentes economistas, que carecen de conexión alguna con las realidades institucionales de los países en que trabajan. Su experiencia profesional es validada por títulos de grado avanzados, en lugar de por logros en la implementación de políticas.
Contrarrestar esto requerirá esfuerzos activos en la cúpula del FMI en cuanto a la contratación, la capacitación de personal y su promoción. Una opción sería aumentar sustancialmente el número de funcionarios con experiencia práctica real en países en desarrollo. Esto haría que al personal del FMI más consciente del valor de los conocimientos locales en relación a los conocimientos teóricos.
Otra estrategia sería reubicar algunos de sus funcionarios a «oficinas regionales». Esta iniciativa podría generar una considerable resistencia por parte del personal acostumbrado a los privilegios de Washington.

Dejá tu comentario