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Intensificar en fortalezas, clave en el negocio del agro
Por el contrario, si buscamos generar desarrollo real con nuestro fuerte en el factor de trabajo (L) o mano de obra altamente capacitada, la agricultura intensiva puede brindarnos alternativas ciertas para el desarrollo y crecimiento sostenible del emprendimiento. Esto se debe a que podemos, en poca superficie y con baja inversión de capital, obtener rindes rápidamente comercializables y con mayor cantidad de giros de dinero en el mismo tiempo total. El "know how" de inicio como el que se aprende al andar se va fortaleciendo y aumentando la capacidad de negociación del productor para obtener mejores precios, eliminando intermediarios e inclusive llegando en forma directa al consumidor final. En este crecimiento es fundamental identificar las fortalezas y debilidades para poder hacer foco en las primeras, y delegar o formar equipos de trabajo para complementar las segundas.
Una característica típica del emprendedor como tal es que rara vez tiene la paciencia y metodología para llevar a cabo correctamente los procesos administrativos, focalizando sus esfuerzos en las etapas de comercialización o de producción, pero encontrándose en dificultades reiteradas, o incluso fracasando debido a las desprolijidad organizativa. Realizar un check-list con todos los ítems que abarcan al marketing puede reorientarnos inclusive antes de comenzar a invertir.
Crisis
Varias economías están atravesando crisis con distintas profundidades tanto en el ámbito nacional como en el internacional. Las más afectadas son aquellas agrícolas como las frutícolas, citrícolas y las de commodities. Existen alternativas dentro de la horticultura que están brindando márgenes positivos y en crecimiento constante. La característica principal que las destaca es el estar basadas en la real agricultura, aquella fruto de profundo conocimiento técnico, productivo y comercial.
Sería un error considerar moda a las huertas donde el productor comercializa en forma directa al consumidor, a través de ferias como la que se realiza en la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires, una vez al mes, o en distintos mercados ad-hoc que fueron surgiendo en distintos puntos de Capital Federal, Buenos Aires y otras localidades. Esto se debe a que el productor sabe lo que hace, y hace lo que decide hacer a través de su conocimiento, en forma proactiva y planificada, en contraposición de lo que significa ser un precio tomador e insumo dependiente de las actividades actualmente en crisis.
Aún más positivo son el margen, la sustentabilidad y sostenibilidad que muestran los productores que logran evolucionar hacia lo orgánico, lo agroecológico o lo biodinámico, donde el conocimiento ancestral es tanto rescatado como revalorizado en su totalidad.
(*) Lic. en Economía y Administración Agraria - Consultor en Agronegocios.


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