- ámbito
- Edición Impresa
Intenso thriller con climas a la inglesa
Mel Gibson, el policía convertido en padre vengador y el notable Ray Winstone en «Al filo de la oscuridad», buen thriller sólo afectado por algunos diálogos excesivos.
Martin Campbell es un director conocido básicamente por las películas de la saga de James Bond, pero su carrera se había iniciado en la televisión británica, justamente como realizador, entre otras cosas, de la serie original en la que se basa esta película con la que Mel Gibson se toma una pausa detrás de la cámara para volver a tener un protagónico.
Probablemente por tener muy en claro el material ya filmado por él mismo en la década de 1980, en esta ocasión, Campbell exhibe un pulso de director pocas veces visto en su carrera, logrando un tono más serio y poniendo una atención especial por lograr que cada escena violenta explote en la pantalla, tomando por sorpresa al espectador (de hecho, dos o tres secuencias realmente fuertes ayudan por sí solas a recomendarles el film a los fans del género).
Sin embargo, el guión hacer desear las escenas de acción, sin lograr tampoco el clima de suspenso necesario para mantener el interés permanentemente, ya que quizá derivada de la fuente televisiva, hay más momentos dialogados de lo necesario y alguna secuencia resuelta a medias, un poco al estilo «continuará» de la pantalla chica.
Mel Gibson no necesita esforzarse mucho para componer de modo convincente al policía que abandona las reglas para transformarse en padre vengativo, y en cambio es muy interesante la interpretación de Ray Winstone como el oscuro personaje dedicado a arreglar entuertos macabros de los servicios secretos del Gobierno. Danny Huston, el villano omnipotente dedicado a hacer experimentos horribles con fondos públicos, tiene una escena muy buena, pero lo cierto es que su personaje daba para más.
Con sus desequilibrios, de todas maneras «Al filo de la oscuridad» es un sólido thriller con momentos fuertes y un clima remanente de policial inglés, que supera los tics y lugares comunes hollywoodenses.
D.C.


Dejá tu comentario