La declaración del agente de la Secretaría de Inteligencia (ver nota aparte), que negó haber desatado el escándalo de las escuchas, no desanimó ayer al macrismo, que comenzó a buscar detalles de esa declaración testimonial para solicitar su nulidad. Inmiscuido en los pormenores del expediente judicial, el ministro de Justicia y Seguridad porteño, Guillermo Montenegro, se reunió ayer con Mauricio Macri para analizar la nueva declaración. El Gobierno porteño sostiene que si logra demostrar la participación de un agente de la SI (ex SIDE) alertando al dirigente de los familiares de la AMIA, Sergio Burstein, sobre la pinchadura de su teléfono podría hacer caer la causa dándole solidez a la sospecha de que el expediente «fue armado para perjudicar» a Mauricio Macri. Esa teoría, sin embargo, lleva ahora a Macri a tener que demostrarla. El grupo reducido que sigue junto al jefe de Gobierno porteño los avatares del expediente que más lo mortifica, aseguró ayer a este diario que el próximo paso será «pedir la nulidad de la testimonial». Para eso esperan contar con más elementos y la lectura de la declaración de Néstor Álvarez, quien negó ser la persona de las tres fotos tomadas a la salida del locutorio desde donde se alertó a Burstein.
Según los datos que reúne el macrismo, «hubo irregularidades cuando fue a declarar, como que no estaba el secretario del juzgado, también por parte de los fiscales, más allá del informe de los peritos de Gendarmería que señalan 10 coincidencias entre la persona y la fotografía».
Macri insistió ayer al ratificar su pedido de recusación del juez Norberto Oyarbide que «es ridículo que sea causal de procesamiento un clic de Nextel ubicado en la avenida Del Libertador».
«Hay elementos para pedir la nulidad del testimonio», aseguran en el macrismo.
Desde que se difundió la posibilidad de que un agente de la SI haya advertido de la pinchadura del teléfono supuestamente por parte del ex jefe de la Policía porteña, Jorge «Fino» Palacios, en el PRO creen que «esto demuestra la participación del Gobierno nacional» en el presunto armado del expediente.
Para los abogados también cercanos a la causa, más allá de las escuchas a Burstein y al cuñado de Macri, que justificaron el procesamiento de Oyarbide al jefe de Gobierno, «la participación de la SI es grave».
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