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Intentan lograr terneros de calidad en el noreste cordobés
La estrategia para la alimentación de los animales es a base de pasto producido en el establecimiento. Aunque si el clima les juega en contra se les entrega semillas de algodón.
La experiencia la lleva adelante el establecimiento Las Lomitas, donde se hace cría y recría de terneros. El campo, ubicado sobre la Ruta Provincial 16, kilómetro 12, en cercanías de Cruz del Eje, tiene una superficie total de 2.170 hectáreas, en las que se practica la ganadería silvopastoril (ganadería producida en los montes), de las cuales 1.800 hectáreas fueron implantadas con "gatton panic".
El campo se compró en el año 2000, pero hasta que quedó armado con los potreros y los alambres pasaron cinco años, cuando comenzaron a llegar los primeros lotes de hacienda: "Nos llevó mucho armar el campo, necesitábamos dos años para que las pasturas se implantaran. Trabajamos despacito porque queríamos que las cosas se hagan bien", detalló Pablo Laudín, el responsable de llevar adelante los destinos de la explotación ganadera, propiedad de su suegro, Joaquín V. González.
El 40% del campo está protegido por la legislación sobre preservación del patrimonio autóctono, tarea que está a cargo de un organismo llamado "Córdoba ambiente", que realiza controles periódicos en las explotaciones rurales para verificar el cumplimiento de las reglas de preservación de la fauna y la flora autóctona. Por lo tanto esa superficie no se puede utilizar para la explotación ganadera.
Las Lomitas fue el establecimiento elegido por el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), para demostrar a los productores de la región que mediante la aplicación de ciertas tecnologías y manejo, en medio de las adversidades climáticas, se pueden lograr resultados sorprendentes.
Las precipitaciones de la región promedian los 500 milímetros anuales y su mayor ocurrencia se produce a fines de la primavera y principios de otoño, aunque este año, al momento de realizarse esta nota, se llevaban contabilizados más de 300 milímetros en la región, una cantidad importante para la época. "En nuestro campo el agua, el pasto y el árbol son muy importantes; siempre trabajamos a conciencia y si no hay más arboles es porque se talaron cuando este campo se destinaba a la explotación de leña", contó Laudin al describir la forma en que se trabaja.
El capital de trabajo
El rodeo total de vacunos suma 845 animales, 400 vientres, 25 toros, 120 vaquillonas recibidas en capitalización y 300 terneros entre hembras y machos. Está formado por bovinos de la raza Brangus, negros y colorados.
La carga animal alcanza a un vacuno por cada dos hectáreas y se retiran de los potreros cuando las pasturas quedan con una reserva de 30 centímetros de alto, aunque Laudín aclaró que "lo más problemático es la vaca, un animal grande que consume y pisa mucho. Pero siempre hay una reserva en el fondo del campo, por si hace falta".
Los corrales fueron construidos en los puntos donde hay una mayor cantidad de arboles, porque esto permite trabajar a la sombra, aunque Laudín lamentó que los quebrachales fueron devastados en su parte superior por la tucura quebrachera, que afectó a esa región y parte de Catamarca, Tucumán y Santiago del Estero en pleno verano.
El campo, además, está dividido en 14 potreros, con algo más de 200 hectáreas cada uno. De ese total cuatro tienen una fuente de agua en el medio, donde se alojan a los planteles de las madres que van rotando. En otros cuatro hay vacas: dos están ocupados por 400 terneras y los otros dos por 300 machos. Además, dos potreros se destinan a reserva, y pueden ocuparse con la invernada o para las vacas, según las necesidades del campo. La permanencia de los animales en el lote se determina en función del estado de las pasturas, pero en promedio pastan unos 45 días y luego se rotan a otro potrero.
Con la llegada de las heladas las pasturas rinden a la mitad, el pasto se seca y queda mucha fibra, por eso lo que se busca es que la vaca llegue en muy buen estado al invierno. "Por eso hacemos un destete mucho más liviano a los seis meses, en marzo. Los terneros que forman la cabeza de tropa salen con unos 210 kilos del pie de la madre. Se preñan a las vacas entre diciembre y enero, y controlamos el estado corporal. Para los terneros, si el pasto está bueno, como este año, hacemos una recría y los llevamos a los 300 kilos", detalló Laudín.
La estrategia para la alimentación de los animales es a base de pasto, exclusivamente, producido en el establecimiento, pero si el clima les juega en contra, las pasturas no dan los resultados esperados y las vacas se encuentran en mal estado a la entrada del invierno, se les entrega semillas de algodón, obtenidas en una desmotadora que se encuentra cerca de Las Lomitas.
El campo fue afectado por una gran sequía entre 2014 y 2015, que obligó al propietario a malvender la hacienda y dejar de lado prácticas como la inseminación estacionada, al punto que el plantel de cría de 600 madres se redujo a 250 cabezas. Pero a partir del año pasado comenzó la recomposición del rodeo.
Laudín, al recordar las dificultades por las que debió padecer su explotación, por momentos se quebró y con lágrimas en los ojos, contó que con mucho esfuerzo logró superar la crisis del campo y del clima. "Fueron años muy duros, pero nunca bajé los brazos", recordó en diálogo con Ámbito del Campo.
Para poder superar la crisis, Laudín resolvió vender los vientres con garantía de preñez y sólo guardaron 150 animales. "Tuvimos que recurrir al engorde a corral, no había pasto y la plata de las vacas se aplicó a la compra de terneros y terneras en una cabaña cercana, que nos permitió recuperar a las madres", añadió.
El manejo comercial de los terneros se realiza en función del mercado y la venta se decide "según el precio que se pague en ese momento; se venden como terneros destetados o bien se mandan a una recría. Las hembras seleccionadas pasan a reposición de vientres. Si el mercado nos dice que el ternero se paga bien, haremos terneros, no tenemos que hacer recría; pero como en la actualidad el ternero no tiene precio buscamos otra alternativa, además de la recría. La recepción de hacienda para capitalización que hoy representa un stock de unos 300 animales y compartimos las ganancias en el 50% para ir repoblando el rodeo", resumió.


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