27 de febrero 2009 - 00:00

Intentará ahora Cristina relanzar su imagen con más obra pública

Néstor Kirchner
Néstor Kirchner
Cristina de Kirchner volvió a cambiar ayer en dos oportunidades el horario de comienzo de la Asamblea Legislativa donde hablará el domingo para iniciar el período de sesiones ordinarias. Hasta ahora, el acto comenzará a las 10.15, pero puede haber nuevas postergaciones. El miércoles también lo había hecho en dos ocasiones, sin que la Casa Rosada explicara el motivo de la modificación. Con todo, el dato sólo sirvió para atarear un poco más la organización del protocolo en el Congreso, pero no cambiará nada. Hasta ayer, a pesar de las especulaciones de algunos sectores del kirchnerismo que alentaban la idea de un desencuentro entre Julio Cobos y la Presidente en el ingreso al Palacio (donde el vicepresidente debe recibirla), recordando la Asamblea de 2004 cuando Néstor Kirchner no saludó a su vice Daniel Scioli, nada en el protocolo había cambiado.
Cristina de Kirchner
, como su marido en ocasiones anteriores, decidió no adelantar a las cabezas del kirchnerismo en el Congreso el contenido de su mensaje. No hubo así reuniones previas para coordinar la participación de diputados y senadores, pero sí algunas advertencias.
Tanto Agustín Rossi como Miguel Pichetto saben que la Presidente utilizará el escenario del Congreso con el acto de sindicalistas y piqueteros en la plaza, para hacer un anuncio importante, en un intento de relanzar la imagen de su Gobierno. El contenido de las medidas que difundirá en el mensaje sobre el Estado de la Nación seguían guardado ayer como un secreto entre el matrimonio.
Tensiones
Se sabe, sí, que buena parte del discurso estará destinada al plan de obra pública y a la distribución que éste tendrá en las provincias. En medio de un año electoral, y con las tensiones entre el peronismo y el Gobierno que provocaron la salida de cuatro senadores y tres diputados de los bloques oficialistas -proceso que lideró Carlos Reutemann-, Cristina de Kirchner se dedicará a levantar el perfil de los gobernadores leales y explicar las herramientas que la Nación les dará para este año.
En lo formal, la Asamblea no tendrá demasiados cambios en relación con el año pasado. La televisación estará a cargo de Canal 7, y las invitaciones a embajadores, miembros de la Corte Suprema y jefes militares corrieron por parte del Senado. El resto de los invitados ingresará según el cupo de entradas que se le otorgó a cada bloque. «Este es un acto del Congreso, no de la Casa Rosada», se insistía ayer en el Congreso.
Acreditaciones
Tambien le tocó a Cobos el deber de acreditar a la prensa y, aunque la convivencia entre los equipos de protocolo del Senado y la Casa de Gobierno fue relativamente civilizada, en algunos puntos debió intervenir Eduardo Fellner, presidente de la Cámara de Diputados, para solucionar diferencias en la organización.
Fellner tendrá también su momento de gloria el domingo antes que se inicie la Asamblea. Ayer presidió el acto de inauguración de la nueva Sala de Periodistas de Diputados, a la que equipó con más adelantos tecnológicos de los tiene la prensa que trabaja en la Casa Rosada. Obviamente, Cristina de Kirchner no llegará a pasar por ese sector para notar la diferencia.
Así, finamente, la Presidente ingresará por la escalinata principal del Palacio aproximadamente a las 10.30 y 15 minutos después ya estará hablando ante la Asamblea en el recinto de Diputados. A la salida, la esperará la plaza que le organizaron Moyano y grupos piqueteros. Pero una incógnita aún sobrevuela los planes de los encargados de protocolo y seguridad. Nadie sabe todavía si la Presidente y su marido saldrán caminando para abrazarse con los manifestantes tras las vallas, como el año pasado, o utilizarán el auto oficial con la custodia de honor de Granaderos a Caballo, que nunca agradó demasiado al matrimonio.

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