18 de agosto 2016 - 00:00

Internas y crimen activan cambios en cúpula policial

Alberto Weretilneck
Alberto Weretilneck
 En medio de un tenso clima por graves internas aunque de diverso tenor, los gobiernos de Río Negro y Santa Fe aceleraron en las últimas 48 horas cambios en la cúpula de sus policías provinciales.

Para el caso de Río Negro, distrito que comanda Alberto Weretilneck, la investigación -poco clara- para identificar a los autores del crimen del oficial ayudante Lucas Muñoz fue determinante para que el gobernador interviniera la Regional de Bariloche (Tercera) hasta tener garantías de "normalidad".

Esa tarea estará a cargo, desde la próxima semana, del comisario general Daniel Jara. Además, Weretilneck confirmó la designación del comisario mayor Jorge Suazo como nuevo director de Seguridad de la Policía, en reemplazo del comisario mayor Carlos Arias.

Por otra parte, y en virtud de estar nombrados o investigados en el marco de la causa por el homicidio de Muñoz, el mandatario dispuso la suspensión y el pase a disponibilidad a partir de hoy del comisario inspector Manuel Poblete, los comisarios Jorge Elizondo y David Paz, los subcomisarios Rodolfo Aballay y José Ismael Jaramillo, varios oficiales y un suboficial, entre otros.

"Sabemos que es una situación muy compleja, pero tenemos optimismo de poder dar con el o los asesinos del oficial Muñoz y desentrañar esta trama de situación tan compleja que estamos viviendo. Lo dramático es el hecho de que hay un oficial que iba a trabajar y desaparece, que está 27 días en condición de desaparecido y aparece muerto con su arma y su uniforme en un lugar relativamente cercano a toda la actividad de Bariloche", señaló Weretilneck tras dar a conocer los cambios en la fuerza de seguridad.

En Santa Fe, el jefe de la Policía Luis Bruschi pidió licencia -15 días- y será reemplazado hasta que haya una definición de su situación por el subjefe, José Luis Amaya. Según el sitio web del gremio Apropol, el malestar principal entre los agentes y el Gobierno que lidera el socialista Miguel Lifschitz se da con el ministro de Seguridad, Maximiliano Pullaro, quien no asistió a la jura de Amaya.

Una fuente cercana a la cúpula policial confió que la segunda línea de Pullaro acostumbraba desautorizar las órdenes de Bruschi, incluso en investigaciones que se realizaron sobre posibles hechos de corrupción menores.

"Ellos diagramaban algo y, en la desesperación, les cambiaban las cosas. Tiraban órdenes para todos lados y no era claro quién mandaba. Es un poco la falta de experiencia, pero la Policía es vertical: si el jefe no está al mando es un gran problema", sostuvo un comisario al diario El Ciudadano.

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