27 de mayo 2011 - 00:00

Interrogantes para el trigo

Interrogantes para el trigo
El cuadro adjunto muestra la proyección de resultados para la zona norte de Buenos Aires y sur de Santa Fe, sobre la base de los precios proyectados a cosecha 2012. Se presentan las cifras para los cultivos realizados por administración en campo propio, y bajo la forma de arrendamiento en campos de terceros.

La zona ya está en la línea de largada para la siembra de trigo de variedades de ciclo largo. La humedad es adecuada para la siembra. Se estima que la superficie a implantar sería similar a la del año pasado. Si bien los precios internacionales son altos, hay muchos interrogantes para los productores que pesan mucho a la hora de decidirse por la siembra de este cultivo.

Uno de los más importantes es la actual política de intervención del mercado. Buena parte de la cosecha de trigo en manos de los productores no puede ser vendida por falta de demanda. Al estar limitada la exportación mediante cupos, no hay competencia por trigo entre los exportadores y la molinería por el lado del consumo interno. Éstos tienen a su disposición trigo de sobra, compran sólo en la medida de sus necesidades, y pagan precios más bajos que los de paridad de exportación. Si un productor está apurado por vender, debe resignarse a hacerlo a precios bajos. El resultado de estas políticas es que se ha estancado el área de siembra, ante la falta de certeza de los productores en cuanto a la fluidez de venta de su producción y a los precios.

Las proyecciones del cuadro adjunto muestran al maíz con el mejor resultado, seguido por la soja. Tal como surge del cuadro, para un valor de arriendo de 18 qq/ha, la inversión que se requiere para sembrar maíz en campo arrendado es de 1.013 u$s/ha. El rinde de indiferencia que se necesita para cubrir este costo es de 81 qq/ha. Para sembrar soja de primera se deben invertir 862 u$s/ha. El rinde de indiferencia es en este caso de 35 qq/ha.

Para la secuencia trigo-soja de segunda, y para este mismo valor de arriendo, el trigo muestra quebranto en el rango de rindes expuesto, que no se revierte con el resultado positivo que muestra la soja de segunda para el rinde alto del rango. Si no hubiese un mercado intervenido, los precios del trigo serían al menos 50 u$s/t más altos, con lo cual otra sería la historia de proyección de área a sembrar, de producción proyectada y de volumen exportado, no sólo de grano, sino de subproductos.

En el caso del maíz, al igual que en el caso del trigo, la intervención le quita transparencia al mercado, y es una traba importante para el crecimiento del área. Las consecuencias de las políticas equivocadas son muy evidentes, con señales que se vienen repitiendo en los últimos años. Un cambio hacia medidas que garanticen un mercado transparente, sin cupos de exportación, con libre competencia entre la exportación y el mercado interno y con precios de paridad de exportación, producirían un marcado incremento en el área sembrada, en la producción y en el volumen exportado, a la vez que mejoraría el saldo de la balanza comercial.

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