15 de noviembre 2013 - 00:00

Intrigas y excursión al Congreso

Ricardo Lorenzetti y Gerardo Morales
Ricardo Lorenzetti y Gerardo Morales
El inicio de las conversaciones en el Congreso para impulsar el proyecto de reforma del Código Civil y Comercial tuvo efectos colaterales en la Corte Suprema de Justicia. Ricardo Lorenzetti mantuvo distintos contactos ayer por la tarde mientras esperaba los primeros datos sobre el predictamen que ha escrito el kirchnerismo. El titular del máximo tribunal volverá a estar en el centro de la escena y será un interlocutor clave para expresar gustos y disgustos del paper final que se someterá a votación en el Senado. El resto de los ministros serán espectadores silenciosos aunque los conciliábulos internos prometen comentarios jugosos. El próximo lunes la comisión que redactó el proyecto, con Aída Kemelmajer de Carlucci a la cabeza, desembarcará en la comisión Bicameral.

Tanto Lorenzetti como Elena Highton de Nolasco esperan el predictamen del Gobierno a fin de cotejarlo con los textos que ellos organizaron en la comisión redactora. Una vocación aperturista hacia el plano legislativo que muy poca cabida tiene en otras vocalías, donde impera la idea de que este tipo de iniciativas deben aprobarse a libro cerrado y se descree de los conocimientos de diputados y senadores. El ejemplo más habitual sobre la Comisión Bicameral es la presencia del radical Gerardo Morales, que tiene título de contador. Impresiones del microclima cortesano que nunca nadie dirá en voz alta.

Desde hace quince días la Corte se ha instalado al tope de la agenda pública, situación que se mantendrá en la próxima semana (aunque sea desplazada del primer lugar por el retorno de Cristina Kirchner a la actividad) no sólo por el debate del nuevo Código, sino por los issues de seguridad y narcotráfico que tendrán una presencia pragmática en el acuerdo del martes próximo o al menos así lo comentan en el cuarto piso del Palacio de Tribunales, donde ya se anticipan nuevas tensiones con el Gobierno.

Análisis y especulaciones que tuvieron lugar el pasado martes en la ciudad de Corrientes, donde se desarrolló un cónclave que pasó desapercibido: estuvieron el ministro Juan Carlos Maqueda; el titular de la Asociación de Magistrados, Luis María Cabral (cada vez más tentado en candidatearse a un asiento en el Consejo de la Magistratura); el jefe de la Junta de Camaristas Federales, Gustavo Hornos; y el titular del Consejo de la Magistratura, Mario Fera (ya se anotó para suceder a Cabral en el gremio).

Allí también se compartió la idea de que la aprobación del Código es casi imposible antes de diciembre y los pronósticos para 2014 no fueron favorables.

Lorenzetti y Highton de Nolasco serán los voceros en soledad de un cuerpo que no firmará acordadas unánimes por la reforma del Código.

El resto de los ministros mantendrá sus reproches y comentarios en voz baja. En esas vocalías no sólo se rechaza el intercambio con otros poderes de un tema tan sensible, sino el proceder de la comisión redactora que dio intervención a todo un equipo de juristas. "Nunca olviden que Vélez Sarsfield escribió un código de avanzada para su época encerrado en una quinta y en una soledad absoluta", suele recordar Carlos Fayt.

Los integrantes de la comisión redactora que peregrinarán al Congreso tienen inquietudes de estilo técnico, ya que desconfían de la cantidad de plumas que intervinieron en las modificaciones de su trabajo. Entienden que el sentido etimológico de los terminos es vital, ya que una serie de normas tan estructurales no puede permitir dobles entendidos.

Cuando ayer en la Corte se conoció el dato de que el Código se aplicaría recién en 2016, hubo gestos de distensión, ya que, esperan, esto aplaque el ánimo belicoso de los colegios de abogados respecto de la reforma. Los principales directivos de estas asociaciones suelen referirise al caso alemán, donde la reforma del Código se implementó recién a los dos años para permitirles a los letrados conocer la nueva regla. Aun así anoche ya circulaban comunicados con críticas por parte de los Colegios de la Capital.

Dejá tu comentario