Intrigas y traiciones alientan otra vez una fractura en la CGT

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• EL TRIUNVIRATO, FORTALECIDO POR LA ADHESIÓN DEL SECTOR DE VIVIANI Y SASIA
La alianza entre Moyano y los industriales Caló y Pignanelli debatió ayer la conveniencia de impulsar un plan de lucha dentro o fuera de la central.

Dos semanas después de ratificado el triunvirato de conducción los ecos rupturistas volvieron a la CGT. Un nuevo reacomodamiento interno con el acercamiento a los grandes gremios del Movimiento de Acción Sindical Argentino (MASA), del taxista Omar Viviani y el ferroviario Sergio Sasia, introdujo entre las fracciones opositoras la hipótesis de abrirse para formar un polo independiente con capacidad de activar de inmediato medidas de fuerza contra el Gobierno. El cambio de escenario se cocinó en el lapso de 12 horas y quedó plasmado en dos encuentros intersectoriales.

La posición más radicalizada quedó del lado de la reciente alianza entre los gremios industriales, la UOM de Antonio Caló y los mecánicos (Smata) de Ricardo Pignanelli, y los camioneros de Hugo Moyano junto con la Corriente Federal y sonó durante un almuerzo en la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas (APLA). Y el principal disparador fue la ausencia del MASA, que había comprometido su participación. En lugar de ello, sus referentes acudieron la noche anterior a una convocatoria del triunvirato de Héctor Daer, Juan Carlos Schmid y Carlos Acuña, promovido por los "gordos" de los grandes gremios de servicios y los "independientes" de buen diálogo con el Gobierno.

Con ese desaire, que aleja a los opositores de la expectativa de ubicar un candidato propio en la jefatura de la CGT por acumulación de congresales, el conglomerado que debatió ayer en APLA lo hizo bajo la disyuntiva de sostener la presión interna sobre la mesa de conducción para confrontar con la administración de Mauricio Macri o bien apurar una escisión dentro de la central con las manos desatadas para articular con la CTA y movimientos sociales a imagen y semejanza del Movimiento de Trabajadores Argentinos (MTA), que en los 90 catapultó a Moyano al escenario nacional.

El debate, aún no saldado, tuvo como protagonistas a Caló, Pignanelli, Pablo Moyano, hijo y lugarteniente de Hugo, a referentes de la CFT como el anfitrión, Pablo Biró, el gráfico Héctor Amichetti y el docente privado Horacio Ghilini, y otros dirigentes identificados con la oposición al Gobierno como el canillita Omar Plaíni y el aceitero Daniel Yofra. Faltó con aviso el bancario Sergio Palazzo, de la CFT, aunque confirmó su participación en ese espacio. Los comensales prometieron continuar con la discusión el 15 de agosto, días antes de la realización del plenario de secretarios generales que la CGT prometió convocar y aún no formalizó.

La ausencia del MASA en ese bloque había quedado sellada la noche anterior en la Unión Ferroviaria, adonde concurrió el triunvirato acompañado por José Luis Lingeri (Obras Sanitarias), los referentes del transporte de pasajeros Mario Caligari (colectiveros, UTA) y Omar Maturano (La Fraternidad), y el cervecero Carlos Frigerio (del sector conocido como "moyanismo sin Moyano") para reunirse con los principales líderes del MASA: Sergio Sasia (dueño de casa), Viviani y Guillermo Moser (Luz y Fuerza), entre otros.

De aquella convocatoria surgió un comunicado con un llamado genérico a la unidad del sindicalismo frente al ajuste y contra el acuerdo entre el Gobierno y la CGT, pero en lo esencial representó el fin del coqueteo entre el MASA y los gremios opositores para pasar a convertirse en un sostén del triunvirato y, en consecuencia, en una nueva pata de la mesa ampliada de decisiones de la central obrera y de las negociaciones con el oficialismo.

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