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Investigan a Facebook, que ya cayó el 22%
Las declaraciones urgiendo una revisión hechas por Mary Schapiro, presidente de la SEC (autoridad bursátil de EE.UU.) sumaron presión sobre la compañía, sobre sus agentes colocadores y sobre el Nasdaq, todos considerados responsables por la complicada salida a Bolsa del título. El volumen volvió a ser grande: más de 88 millones de acciones cambiaron de manos antes del cierre oficial.
Los inversores seguían críticos hacia las accidentadas operaciones iniciales de Facebook, después de que se supo que un analista del agente colocador Morgan Stanley redujo su previsión de ingresos para Facebook tres días antes de la OPI.
JP Morgan Chase y Goldman Sachs, que también eran agentes colocadores pero en un rol de menor importancia, revisaron sus previsiones durante el «road show», según fuentes familiarizadas con la operación.
«El recorte de la previsión fue hecho durante la gira promocional, en diez años nunca había visto eso», dijo una fuente de una firma de fondos mutuos, una de las compañías a las que Morgan Stanley envió la información.
Schapiro reconoció que quedaban preguntas sin responder. «Creo que hay muchas razones para tener confianza en nuestros mercados y en la integridad de cómo operan, pero hay problemas que debemos mirar específicamente, con respecto a Facebook», dijo mientras salía de una Comisión Bancaria del Senado.
Un asesor de Morgan Stanley dijo que el hecho de que inversores institucionales recibieran información que no llegó a los minoristas «es un gran problema para toda la industria».
Los analistas aseguraban que la caída se debe en buena medida al exagerado número de papeles que colocaron los bancos Morgan Stanley y Goldman Sachs, que aumentaron la OPI (Oferta Pública Inicial) de 338 millones a 421 millones en un claro intento por aprovechar la euforia que había causado -sobre todo en los inversores minoristas- la muy anticipada salida a la Bolsa de la red social fundada por Mark Zuckerberg. Esa coyuntura también fue utilizada por los bancos que organizaron la emisión para aumentar el precio de salida de un rango de entre u$s 28 y u$s 35 a uno de entre u$s 31 y u$s 38, con las consecuencias que ahora se hacen evidentes. El total de la emisión se colocó al precio más alto. Hoy los principales analistas de Wall Street están diciendo que un valor razonable rondaría los u$s 25, con «extremistas» que lo ubican más cerca de los u$s 18.

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