7 de noviembre 2012 - 00:00

Investigará Brasil rol de las iglesias en la dictadura

Dilma Rousseff
Dilma Rousseff
San Pablo - La Comisión de la Verdad instalada por la presidenta Dilma Rousseff este año anunció ayer que investigará el rol de las iglesias evangelistas y la Católica durante la última dictadura militar (1964-1985).

«Entre los temas poco profundizados de la historia está el papel de las iglesias y de los religiosos, tanto en la resistencia de muchos a la arbitrariedad, protegiendo con coraje a las víctimas, como la colaboración de algunos con la represión de la dictadura», dijo el diplomático Paulo Sergio Pinheiro, uno de los siete miembros de la Comisión de la Verdad.

La Comisión de la Verdad pondrá en marcha mañana los trabajos del grupo que investigará las iglesias de denominación cristina durante la dictadura, coordinados por Pinheiro, quien además ejerce ese mismo rol en la comisión de investigación de la ONU para Siria.

La Comisión de la Verdad debe, en dos años, realizar un informe sobre los crímenes cometidos por la dictadura militar que derrocó el 31 de marzo de 1964 al presidente constitucional Joao Goulart. Los autores de crímenes de lesa humanidad en Brasil están cubiertos por la Ley de Amnistía de 1979 que el propio régimen dictó y que fue ratificada en 2010 por la máxima corte del país.

En los últimos meses dos jueces, uno del estado de San Pablo y otro de Pará, aceptaron presentaciones contra dos represores por el delito de secuestro permanente, a raíz de la desaparición de personas víctimas de la represión ilegal.

Según fuentes de la Comisión de la Verdad, uno de los primeros en prestar testimonio será Anivaldo Padilha, padre del actual ministro de Salud, Alexandre Padilha. Anivaldo Padilla fue entregado por pastores de la Iglesia Metodista de San Pablo a los torturadores de la dictadura por su militancia universitaria. Fue torturado en prisión en San Pablo durante 20 días y dejó el país y a su mujer embarazada del hoy ministro, posible candidato a gobernador de San Pablo en 2014 por el Partido de los Trabajadores (PT). El ministro conoció a su padre a los 8 años, cuando regresó del exilio.

La Iglesia Metodista reconoció al fin de la dictadura que varios de sus pastores fueron colaboracionistas con el régimen militar.

La Iglesia Católica también tendrá su capítulo: en la antesala del golpe un sector del obispado respaldó las movilizaciones «anticomunistas» que reclamaban el fin del Gobierno de Goulart en las Marchas con Dios por la Tradición, Familia y Propiedad.

«La Conferencia Nacional de Obispos de Brasil (CNBB) durante el golpe agradeció a la Virgen por haber librado a Brasil de la amenaza comunista», dijo recientemente el teólogo y escritor Frei Betto, Carlos Libanio Christo, fraile dominico preso cuatro años por la dictadura con otros sacerdotes tercermundistas.

Betto, uno de los sostenedores de la Teología de la Liberación, apunta que desde el Vaticano el papa Pablo VI apoyó a la parte de la Iglesia que resistía a la dictadura.

En 1970, el Vaticano cambió al cardenal Agnello Rossi, que negaba la tortura incluso de sacerdotes, en el obispado de San Pablo y colocó a Paulo Evaristo Arns, quien llevó a cabo una red de protección de presos políticos y de denuncia internacional del régimen de facto brasileño.

Arns llevó a gran parte de las iglesias de Brasil a la denuncia contra las violaciones a los derechos humanos con el libro «Tortura Nunca Más», con más de mil relatos recogidos clandestinamente entre los sobrevivientes de las prisiones entre 1979 y 1985, con apoyo del rabino Henry Sobel y del pastor protestante Jamie Wright.

Agencia ANSA

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