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Irán prevé posible salida de Chávez y hace pie en Cuba
El presidente bolivariano viene oxigenando hace 13 años la desquiciada economía cubana con bienes y servicios que van desde la provisión de internet hasta, sobre todo, petróleo.
Amén del coletazo de la crisis internacional en Venezuela, que obligó a Chávez a moderar sus planes continentales, una eventual ausencia del presidente llevó al régimen iraní a, en una jugada veloz, tentar a los Castro con un precio preferencial del petróleo (descuento de cinco dólares por barril) y una moratoria de tres meses en el pago.
El acuerdo fue orquestado en la visita efectuada en septiembre pasado por el vicepresidente iraní Mohamed Reza Rahimi, dos meses después de que se conociera el diagnóstico de cáncer de Chávez.
Los escuetos partes de los médicos cubanos y venezolanos despertaron la inquietud del negacionista del Holocausto Mahmud Ahmadineyad, presidente de Irán. De acuerdo con un informe recibido por Ámbito Financiero de una fuente diplomática, Ahmadineyad instruyó al Ministerio de Relaciones Exteriores, a la Guardia Revolucionaria y al Consejo de Seguridad Nacional a analizar las consecuencias para su país y para América Latina de una salida de Chávez forzada por cuestiones de salud.
Un informe económico del consejo iraní, a cuyos lineamientos tuvo acceso este diario, evaluó que Venezuela brinda a Cuba 100.000 barriles diarios en condiciones privilegiadas, pero que «Raúl Castro prefiere no mantener una peligrosa exclusividad en las relaciones políticas. Desde que asumió, está tratando de expandir los vínculos» con otros países. Se abre entonces la puerta para Teherán. A partir de allí, se abrió el juego a la Empresa Nacional de Petróleo iraní.
Cuba es una plaza apetecible para toda aquella potencia que pretenda rivalizar con Estados Unidos, y más aún lo es para un régimen como el iraní, que sufre una asfixia desde mediados de 2010, cuando el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas aprobó duras sanciones por el inconsulto plan nuclear de Teherán. Según entienden las potencias occidentales, éste llevaría a la teocracia a acceder a una bomba atómica en poco tiempo.
Esos castigos, aprobados incluso por Rusia y China, se tornaron contundentes. El mes pasado fue conocido un polémico informe de la Agencia Internacional para la Energía Atómica (organismo dependiente de Naciones Unidas) que indicó que Teherán había alcanzado un nivel de desarrollo nuclear mayor al estimado, lo que reforzó la postura de Israel.


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