Jerusalén - El líder del partido conservador Likud, Benjamín Netanyahu, empezó a negociar ayer con la extrema derecha y el sector ultraortodoxo para formar gobierno, tras no llegar a un acuerdo con el centrista Kadima y el Partido Laborista. Tras recibir el «no» -al menos provisional- del Kadima de Tzipi Livni, y del Partido Laborista de Ehud Barak, para crear una coalición gubernamental que hubiera tenido un carácter más moderado, el líder del Likud, encargado de formar el próximo Ejecutivo, sondeó a sus «socios naturales» de las diferentes vertientes de derecha. Netanyahu inició así los contactos con la ultraderechista Israel Beitenu de Avigdor Lieberman, tercera fuerza israelí tras obtener quince diputados en las elecciones del pasado día 10 y que aspira a introducir uniones maritales civiles, facilitar las conversiones al judaísmo y cambiar el sistema de gobierno en Israel, amén de otras medidas consideradas xenófobas por Kadima y el laborismo. Al término de la primera reunión con el equipo de Netanyahu, Lieberman manifestó que existe desacuerdo entre los dos partidos, principalmente en lo que se refiere a la «agenda civil», que provocará no pocos encontronazos con los sectores ultraortodoxos. Netanyahu deberá maniobrar con cautela si desea consolidar una coalición con el Israel Beitenu y las formaciones religiosas judías. Agencia EFE
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