16 de agosto 2010 - 00:00

Israel quiere expulsar a 400 niños

Jerusalén - Un encendido debate se originó en Israel ante la decisión del Gobierno de Benjamín Netanyahu de expulsar a 400 niños hijos de extranjeros. Llamativamente, entre los opositores a la medida se encuentra Sara Netanyahu, esposa del primer ministro, quien pidió «de corazón» que no se lleve a cabo.

Miles de israelíes y trabajadores extranjeros protestaron la noche del sábado en el centro de Tel Aviv contra la expulsión de los niños, muchos de los cuales nacieron en Israel.

El gabinete de Netanyahu decidió a comienzos de agosto expulsar a 400 hijos de trabajadores extranjeros tras meses de duros debates. Otros 800 podrán permanecer en el país porque cumplen con determinados criterios, como hablar hebreo o estar matriculados en un jardín de infantes.

La decisión de enviar a los otros 400 a sus países de origen fue justificada con la pretensión de mantener la identidad de Israel, un Estado fundado originalmente para la nación judía. Pero desde hace años llegan no sólo trabajadores extranjeros de forma regular, sino también desplazados de países africanos, que traen a menudo a sus niños.

El fenómeno dio pie al miedo al mestizaje. «No queremos crear incentivos para que cientos de miles de inmigrantes laborales inunden el país», señaló el primer ministro.

Muchos críticos consideraron sin embargo que el argumento es hipócrita. «Los niños inocentes no deben pagar el precio de que Israel no tenga una verdadera política migratoria», señaló al respecto la portavoz de la organización Israeli Children, Rotem Ilan. «Es muy duro para nosotros. Vivimos con un miedo constante», afirmaba el fin de semana la nigeriana Linda, con su hija de 3 años, Naoti, en brazos, integrante de la lista a ser deportados.

El principal promotor de la idea es el ministro del Interior, Eli Yishai, líder del ultrarreligioso partido Shas. El político ortodoxo acusó incluso a los trabajadores extranjeros la semana pasada de utilizar a sus hijos como «escudos humanos». «Hay que decirles: Adiós, se terminó la excursión. Todos tienen que regresar a su país», argumentó Yishai.

Cada vez son más los que defienden a los 400 niños. Sara Netanyahu pidió «de corazón» a Yishai en una carta que permita que los menores se queden.

Cifras oficiales estiman el número de trabajadores inmigrantes en Israel en unos 200.000. La mayor parte llegó de África, China y Filipinas, y cerca de la mitad tiene su visa expirada, en un país con 7,5 millones de habitantes, un 75% de ellos judío.

Agencias DPA y Reuters

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