7 de junio 2018 - 00:00

J. Semino: lo mejor pasó por la producción

Objeto social: "Molinos harineros, gluten, almidón, etc.".

Si bien los datos no son comparables con los de un año antes, cuando la empresa sufrió el siniestro que comentáramos en su momento, el volumen de harina que produjo en estos nueve meses alcanzó las 69.035 toneladas, un máximo histórico y 27,5% más que en 2016. Esto se asocia a ventas totales de 69.722 toneladas, también un máximo histórico (y 26,3% mayores a las de 2017), donde la clave -que explica su éxito en un año cuasi recesivo para el país- fue el incremento de las exportaciones a 36.402 toneladas (mientras las ventas locales resultaron ahora 10% menores a las del promedio de los 5 años previos, las externas fueron 83% mayores). En la faz operativa debemos mencionar los $5,6 millones que abonó como indemnizaciones por desvinculaciones tras la puesta en marcha de su nueva planta de envasados, los $7,2 millones que le reconoció la aseguradora tras el siniestro de 2016 y los malos resultados de su vinculada Adricar con una pésima cosecha de aceitunas fruto de un incendio, el clima y la vecería (el fenómeno cíclico por el cual a un año malo de cosecha suele seguirle otro bueno). A futuro nos habla de esperar "precios internos muy firmes" por la agresiva competencia entre la industria local y la exportadora, que seguirían la evolución de su principal insumo: el trigo. Pasando al contable arranca con ingresos por $593,7 millones, 39% más que un año antes (y 87,3% más que en 2016), que descontados gastos la dejan con un bruto de $79,6 millones, 40% más (19,6% más que en 2016). El buen control de los gastos administrativos la dejan luego con un operativo de $28,6 millones, 89% más (6,4% más que en 2016) que aplicada la carga financiera se acotan a $26 millones, o 91% más que en 2017 (44,9% menos que en 2016) y la mordida del fisco, a $12.940.456, 47% más que en 2017 y 56,3% menos que en 2016.

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