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Jaime Roos arrancó nuevo ciclo con millonario show
Sobre un repertorio de grandes temas propios, Roos armó el muy largo listado de su nueva serie de conciertos.
Siendo todavía un músico joven, el uruguayo Jaime Roos hace rato que se ubicó en el lugar de un clásico: entre otras cosas, porque tiene una muy amplia discografía que lo sustenta, muchas de sus canciones están en la memoria colectiva de varios países, y sus búsquedas sobre géneros populares de su país -el candombe, la murga, el tango, la milonga- significan un aporte que no puede soslayarse. Frente a eso, su peor competencia puede ser él mismo: no le será fácil entregar piezas de tan alto nivel que nadie quiere dejar de escuchar.
Sobre ese repertorio de grandes temas propios, Roos armó el muy largo listado de esta nueva serie de conciertos que arrancó en Buenos Aires y que tendrá su réplica en otras ciudades de nuestro país y del suyo. El recital se llama «3 Millones», como una película que se estrenó hace poco por aquí, que codirigió con su hijo Yamandú -realizador cinematográfico que nació y vive en Holanda- y que está basada en la participación uruguaya en el último mundial de fútbol de Sudáfrica. En el caso del show, el nombre es también el nombre de la banda y pretende ser un homenaje a los sonidos y la cultura de un país pequeño pero que sin embargo se hace oír muy bien.
Cambios
El nuevo grupo tiene pequeños cambios respecto de otros anteriores: hay una segunda guitarra agregada a la suya -con lo que por momentos suenan tres- y hay nuevos nombres en la cuerda de tambores y en el coro de murga. Con ese instrumental, el cantante presentó muchos de sus temas más conocidos («Cuando juega Uruguay», «Las luces del estadio», «Amándote», El hombre de la calle», «Tal vez Cheché», «Piropo», «Los futuros murguistas», «Si me voy antes que vos», «Adiós juventud», «Cometa de la farola», «Durazno y convención»), con viejos o nuevos arreglos. A eso, sumó unas cuantas canciones que, aunque ya publicadas y en algunos casos hace mucho, no estaban tan habitualmente en su repertorio, como el antiguo milongón «Y es así» de su primer disco, que hizo con dos guitarras y un bajo acústico.
Agreguemos «De la canilla» en versión tango, también con acompañamiento acústico, voces sobresalientes en Nico Grandal y Pedro Tokarian, la solvencia de un conjunto de muy buenos músicos que irán encontrando su mejor ajuste con el correr de los recitales y un público que llenó el teatro siempre dispuesto a divertirse en las presentaciones del uruguayo, que terminó bailando en las plateas.


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