Con el golpe de gracia a Globovisión se acabarían las voces críticas en la TV venezolana.
Los dos dueños más visibles del canal se encuentran prófugos por causas judiciales no vinculadas directamente a la actividad periodística. Ambos denuncian persecución.
La emisora se emite en señal abierta en Caracas y en los estados de Carabobo y Zulia, y por cable en el resto del país.
Junto a otros canales, como RCTV (al que se le venció la concesión) y Venevisión (que cambió de línea editorial), Globovisión había apoyado abiertamente el golpe de Estado de 2002.
En la prensa gráfica siguen predominando las voces críticas, con los diarios El Nacional y El Universal a la cabeza, pese a que el Gobierno chavista creó medios propagandísticos, con escaso éxito.
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