El artista argentino, radicado en México, es un referente de la escena plástica de ese país. Su muestra evoca los efectos de las dictaduras.
Enrique Jezik. “Lo que viene del exterior es reforzado en el interior”, una de sus obras.
Es casi imposible evitar la angustia durante el recorrido de la muestra que Enrique Jezik presenta en el Espacio de Arte de la Fundación OSDE. Su título, "En defensa propia", fue tomado de una obra realizada por el artista en 1996 en la que huesos humanos se presentaban en una caja de cristal protegida por un alambrado, y que aludía a las masacres de los regímenes totalitarios en América Latina y otras regiones. El espectador se ve envuelto por ruidos de disparos, martillazos, máquinas excavadoras que no dan respiro. "Desmonte" (2012), un video-audio de la demolición de una casa por tres excavadoras en una hora, enfatiza el exceso de fuerza como metáfora de los abusos de poder. "Costillar" (2001) muestra la acción de golpear un costillar de res con 7 martillos.
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Jezik, nacido en Córdoba en 1961, comenzó a exhibir esculturas a comienzos de los 80; vive en México desde los 90 y se ha convertido en un referente de la escena artística de ese país ya que participa en bienales y muestras internacionales.
Muchas de sus acciones han sido realizadas en diversas ciudades de México; en Ciudad Juárez "Seis metros cúbicos de materia orgánica (2009), fotografía homenaje a las víctimas de la violencia ante la que es difícil sostener la mirada, o "Tripas y Sangre" (2010), video-audio que alude al continuo derramamiento de sangre que viene sucediendo en México a causa de la corrupción y a pesar de la política militarista del gobierno, según reza la información.
Otro video realizado en México D.F. revela a un grupo de policías antidisturbios entrando a un museo en formación, golpeando sus escudos con sus bastones, arrinconando al público y ejerciendo una intimidación real. Plantea una confrontación entre las instituciones: de seguridad, cultura, e Iglesia. El museo es una iglesia del siglo XVII. Entre otras obras, está la que alude a la industria armamentista, acción realizada en Yzhevsk, Federación Rusa, donde se fabrican las armas de mano y la famosa Kalashnikov así como un video-instalación de una acción realizada en Praga, "What comes from outside is reinforced from within", donde una excavadora destruye las ventanas de un espacio de exhibición, arrastra bloques de concreto mientras que otra máquina los cambia de posición. Con chapa, caños y madera recuperada, hay una inmensa instalación que cruza la sala principal, titulada "Traigamos la catástrofe" de 2018.
María Teresa Constantín, curadora de la muestra y autora del texto introductorio, cita palabras del artista: "Hablar de los temas que trato es una forma de autodefensa frente a una realidad muy dura. Hay una necesidad de defenderse/defendernos de tanta situación dañina que se nos echa encima".
De este espanto se pasa a la denominada Salita del Espacio de Arte, convertida en una "meditation room" donde encontrar sosiego, en la que expone Cecilia Ivanchevich (Buenos Aires, 1977), artista y curadora formada en la UNA y en la UNTREF.
Exhibe "Ritmos y variaciones sobre un tema", título de connotaciones musicales. Aquí el espectador se ve envuelto por el ritmo de las formas que, sucesivamente, se transforman en otras, danzantes, rítmicas, con variaciones, deslizándose por las paredes y el piso, con efectos de luz negra. La artista "trazó líneas, puntos y planos que acentúan, complementan o entran en tensión con la arquitectura de la sala". Esta desaparece, el espectador queda hipnotizado, encuentra un refugio de paz, poético, aunque sea por un breve instante. (Clausura el 21 de julio. Espacio OSDE. Suipacha 658).
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