9 de abril 2013 - 00:00

Jordan: la música como arte y como modo de curación

Stanley Jordan: “Me acuerdo, de mi paso anterior por Buenos Aires, que actué en un club con una audiencia muy atenta, entre la que había muchos músicos. Eso hizo que me sintiera como en casa”.
Stanley Jordan: “Me acuerdo, de mi paso anterior por Buenos Aires, que actué en un club con una audiencia muy atenta, entre la que había muchos músicos. Eso hizo que me sintiera como en casa”.
Stanley Jordan es un virtuoso guitarrista de jazz que nació en Chicago hace 53 años. Buena parte de su fama está cimentada en ese particular talento para la guitarra y a la técnica, el "tapping", que utiliza para tocarla. Pero además, a pesar de tener una importante carrera como artista, ocupa buena parte de su tiempo en la musicoterapia, una profesión para la que se sigue formando. Volverá en estos días a nuestro país después de su anterior presentación, casi una década atrás. Tocará el sábado próximo en el Auditorio de Belgrano. Dialogamos con él.

Periodista: ¿Cómo explicaría la técnica del "tapping" que se ha convertido en una de sus características personales?

Stanley Jordan: Yo la llamo la técnica del toque. Está inspirada en el piano, que fue mi primer instrumento. Lo que hace esta técnica es utilizar ambas manos sobre el mango de la guitarra como si fuera un teclado. Se usan "hummer-ons" y "pull-offs" (dos formas de martilleo y de estiramiento de las cuerdas que los guitarristas conocen) con una sola mano o con ambas, pero de manera independiente. Así, el instrumentista puede obtener un grado orquestal complejo similar al que se obtiene un tecladista.

P: También se menciona siempre la afinación diferente de su guitarra.

S.J.
: Así es; yo afino la guitarra por cuartas: Mi-La-Re-Sol-Do-Fa. Y termina siendo más simple que la afinación convencional, porque de este modo el intervalo entre cuerda y cuerda es siempre el mismo. Esto simplifica la digitación porque no tengo que cambiar la postura de los dedos si me muevo de una cuerda a otra.

P.: Siendo oriundo de Chicago, ¿qué lo llevó a formarse en la universidad de Princeton?

S.J.
: Es que Princeton tenía una de las principales facultades de los Estados Unidos en lo concerniente a la música por computadoras, lo que quiere decir el uso de la computadora como un instrumento musical para la creación de sonidos. Pero además, era una institución muy fuerte en teoría y composición de música del presente. El compositor Milton Babbitt enseñaba allí en esa época y verdaderamente aprendí un montón estudiando con él. Finalmente, me pareció mejor optar por una universidad dedicada a las artes antes que por un conservatorio, porque tengo interés en muchas otras cosas además de la música.

P.: Habiendo vivido un tiempo en Nueva York, ¿qué diría usted que tiene esa ciudad de tan atractiva para los músicos de jazz?

S.J.
: Ante todo, que muchos músicos están ahí, lo que permite que uno pueda escuchar a los más grandes noche tras noche. Al ser tan alto los estándares, es una inspiración para los instrumentistas jóvenes y un incentivo para su desarrollo. Finalmente, al ser una ciudad compacta geográficamente, es fácil moverse de un lugar a otro; de ese modo, en una misma noche, uno puede estar en varios eventos.

P.: ¿Qué lo ha llevado entonces a mudarse a Arizona?

S.J.
: A que quería un lugar más pacífico e inspirador para componer y relajarme. Viajo muchísimo por lo que mi vida se hace muy estresante. Así que aprecio muchísimo tener un lugar placentero para estar cuando vuelvo a casa.

P.: Más allá de su tarea como músico, usted dedica buena parte de su tiempo a la musicoterapia. ¿Cómo conviven ambas cosas?

S.J.:
Yo trabajo en la carrera de musicoterapia de la Arizona State University. Amo este campo y hago una defensa constante de la American Music Therapy Association cuando viajo. No soy todavía un licenciado en esa especialidad pero colaboro con esa comunidad académica; por ejemplo, tocando para niños con cáncer en los hospitales. El eje principal de mi vida está en tocar, componer y grabar, pero realizo este trabajo por la curación de las personas cada vez que puedo.

P.: ¿Qué recuerda de su anterior visita a la Argentina, nueve años atrás?

S.J.: Me acuerdo que era en un club con una audiencia muy atenta, entre la que había muchos músicos. Eso hizo que me sintiera como en casa.

P.: ¿Y cómo será esta vez su show en un espacio más amplio?

S.J.:
Voy a tocar solo. En cuanto al repertorio, voy a partir de todos mis discos y voy a explorar en materiales todavía no grabados. Estoy componiendo para un álbum nuevo, por lo que quizá testee algo de ese material en este concierto de Buenos Aires.

Entrevista de Ricardo Salton

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