9 de junio 2014 - 00:00

Jorge Fandermole: el folklore más legítimo

Jorge Fandermole sigue en buena medida siendo fiel a una línea que se trazó en los ya lejanos años ’80: elegir la poesía y lo metafórico antes que lo prosaico y lo concreto.
Jorge Fandermole sigue en buena medida siendo fiel a una línea que se trazó en los ya lejanos años ’80: elegir la poesía y lo metafórico antes que lo prosaico y lo concreto.
Presentación de "Fander". Actuación de J. Fandermole (voz, guitarra). Con M. Stenta, F. Silvia, C. Aguirre, J. Perone y J. Ramírez. (Teatro Coliseo, 7 de junio).

Admirado y reconocido, este enorme cantautor de Andino un pequeño pueblo de Santa Fe cercano a Rosario- tuvo, a los 58 años, el merecido debut en uno de los más grandes teatros porteños. Criado junto al río Carcarañá, siguió siendo un hombre del interior y, aunque vivió algún tiempo en la principal ciudad de su provincia, y hasta fue funcionario de cultura, finalmente terminó instalándose en una isla, alejada del cemento y cercano a la naturaleza.

Quizá haya que buscar entonces en ese muy marcado perfil bajo el desconocimiento de él que mucha gente tiene en Buenos Aires. Eso, pese a que sin dudas hay que atribuirle muchas de las más bellas canciones que se han escrito en nuestro país en las últimas décadas, a que las interpreta de un modo excelente, y a que varias de ellas fueran incluidas en recitales y discos de artistas como Mercedes Sosa, Juan Carlos Baglietto, Silvina Garré, Ana Belén o Liliana Herrero, entre otros.

Hace poco, publicó un nuevo álbum doble. En uno de los CD's, da nueva cuenta de varias de sus composiciones del pasado. En el otro, que en el plan original iba a salir por separado, presenta una serie de temas nuevos. Aunque a lo mejor un poco más denso en la estructura compositiva, sobre todo de lo poético (su gran fuerte) pero también en lo musical, Jorge Fandermole sigue en buena medida siendo fiel a una línea que se trazó en los ya lejanos años '80. Esto es, trabajar con preocupación por las palabras, elegir la poesía y lo metafórico antes que lo prosaico y lo concreto, y moverse en un territorio sonoro que genéricamente podríamos llamar "lo fol-klórico". Esto va más allá de lo que marcan las formas: sus piezas pueden ser chamarritas, chacareras, candombes, boleros, zambas o chamamés hay de todo y de lo mejor-, pero siempre hay un aroma litoraleño, en el agua y los ríos de sus letras y en cierto clima musical que atraviesa toda su obra.

Como para hacer más grande el desafío de debutar en el Coliseo, el santafesino se impuso evitar algunas de sus canciones más conocidas y remitirse casi exclusivamente a las contenidas en el doble CD.

Incluso arrancó con un estreno, "Guitarra", solo con su instrumento, y dejó para los bises algunas piezas no editadas esta vez. Volvió a ser el talentoso cantante intimista que conocemos desde hace años, como si fuera un bossanovista del folklore argentino; y eso aunque en el arranque se lo notó algo nervioso. Se rodeó de una banda que varió con los temas pero que, con grandes nombres en su integración, siempre encontró el sonido necesario. Volvió a confirmar su condición de gran compositor. Y refresca la obligación a descubrirlo para quienes todavía no han tenido esa suerte.

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