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Jornada ganadera
Especialistas del INTA y de la actividad privada demostraron que, con el manejo adecuado de agropiro o festuca, es factible sostener en primavera cargas mayores a 5 a 6 cabezas por hectárea, con ganancias diarias de unos 800 gramos, similares a las obtenidas en verdeos de avena.
Además, en vaquillonas de 15 meses, lograron más del 95% de preñez porque "cuando se las maneja bien", las pasturas perennes "cubren el suelo y disminuyen su recalentamiento, lo cual reduce las pérdidas de agua por evaporación", según Mónica Agnusdei, técnica del INTA Balcarce.
Esas pasturas también poseen raíces más desarrolladas que las especies anuales, por lo que utilizan mejor el agua de lluvia e incorporan más materia orgánica y así mejoran la calidad del suelo. Así, "estos procesos extienden el período de aprovechamiento de la pastura, dan mayor tolerancia a la sequía y producen forraje rápidamente después de las lluvias, como por ejemplo en el período crítico de fines de verano", agregó.


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