10 de septiembre 2012 - 00:00

Jueces federales se quejaron por fondos en cumbre ante Alak

Alak, en la apertura del encuentro. Lo acompañaron los jueces de los tribunales orales de Mar del Plata Mario Portela y Roberto Falcone, y Nora Monella, de la Asociación de Tribunales Orales.
Alak, en la apertura del encuentro. Lo acompañaron los jueces de los tribunales orales de Mar del Plata Mario Portela y Roberto Falcone, y Nora Monella, de la Asociación de Tribunales Orales.
Jueces de tribunales orales federales de todo el país cerraron su encuentro del pasado fin de semana en Mar del Plata con distintos pedidos (y no pocas críticas): solicitaron más participación en las actuales conversaciones para los proyectos de reforma del Código Procesal Penal, un mayor reconocimiento de la Corte Suprema y señalaron, como un rasgo negativo, el grado de control de las cámaras federales en el interior del país, donde acumulan recursos y decisiones estratégicas.

Julio Alak participó del encuentro y se fue con promesas de mejoras en el sistema penitenciario. En los momentos de distensión hubo tiempo para temas menos urgentes pero igual de trascendentales para los magistrados, como la implementación del sistema de servicios de jurisprudencia Infojus (que impulsa el Gobierno) y los vericuetos de la campaña para elegir al próximo presidente de la Asociación de Magistrados.

El encuentro número 14 de magistrados comenzó el pasado jueves con una duda que se extendió casi hasta último momento, sobre la presencia de Alak en representación del Gobierno. Si bien la explicación oficial era la apretada agenda del ministro de Justicia (la semana pasada participó de un seminario en la Universidad de Cambridge, Gran Bretaña) también había una connotación política: los jueces saben que el viceministro Julián Álvarez rechaza este tipo de participaciones en eventos organizados por magistrados al considerarlos muy propios de la llamada «familia judicial». No por nada los pocos que le han pedido audiencias se han encontrado invariablemente con la misma frase: «Yo con jueces no hablo».

Alak se hizo presente en el Hotel Provincial y pidió por una mayor velocidad en el momento de tratar causas originadas a partir de delitos de lesa humanidad. Al mismo tiempo prometió mejoras en distintos aspectos del servicio penitenciario, como la construcción de cárceles y recursos para mejorar el sistema de traslado de presos, un asunto que suele traer más de un dolor de cabeza a los magistrados del los tribunales orales, especialmente por las posibles fugas o los atentados contra los reos.

Hubo especial interés en la conferencia inicial a cargo del camarista de Casación, Alejandro Slokar, discípulo del juez de la Corte, Eugenio Zaffaroni, quien habló sobre «Reincidencia y cuantificación punitiva», un tema que suele animar largos debates entre los jueces. Otra de las charlas que prometía era la que estaría a cargo de Rafael Bielsa, actual titular del Sedronar, quien finalmente no asistió y envió una funcionaria del organismo para hablar sobre «El problema mundial de las drogas».

Código Penal

También se escucharon reclamos: los jueces quieren tener un mayor aporte público en los proyectos de reforma del Código Procesal Penal, similar al que desarrollaron los días anteriores en el Congreso los camaristas de la Casación Luis María Cabral y Angela Ledesma. Una de las bases de la reforma consiste en modificar el actual sistema inquisitorio por una modalidad acusatoria donde los fiscales sean los protagonistas de la instrucción de las causas. Por otra parte, aseguraron estar a la espera de invitaciones para la próxima apertura del año judicial que envía la Corte y en la cual los camaristas llevan el rol protagónico.

Se trata de una cucarda que encierra la clásica interna entre quienes fallan en la instancia oral y quienes deben supervisar los fallos, especialmente en el interior del país, donde esto último corresponde a las cámaras federales ya que allí no hay Casación. No se trata de una pelea ideológica sino más bien de recursos y de caja. Los jueces de los tribunales sostienen que la administración de los camaristas no es buena y que éstos a su vez tampoco facilitan la creación de superintendencias. Así pudo escucharse el viernes por la noche en el restorán «La Normandina» a un juez de Comodoro Rivadavia relatar, indignado, que las seis computadoras enviadas desde el Consejo de la Magistratura hace meses fueron retenidas (y luego utilizadas) por sus superiores de la cámara.

Hubo tiempo para temas menos complejos. Se escucharon críticas respecto del sistema estatal de jurisprudencia Infojus, con el cual el Gobierno busca ofrecer una alternativa a las firmas privadas como Errepar o Lexis Nexis, aunque la conclusión general fue que los jueces deberían estar suscriptos a ambos, especialmente por lo nuevo que es el sistema del Ministerio de Justicia.

La política, como siempre, entró en escena especialmente por la cercanía de las elecciones en la Asociación de Magistrados, que serán en noviembre.

Se enfrentarán la lista Bordó, de perfil opositor, con la Celeste, afín al Gobierno. Uno de los temas de conversación fue el reciente «pase» del juez del Tribunal Oral en lo Penal Económico Número 2, Claudio Gutiérrez de la Cárcova, quien abandonó las filas «vino tinto» para acercarse a sus rivales históricos.

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