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Jueces rechazan acusar a Bártoli por homicidio
En sus fundamentos, los jueces señalaron que «Guillermo Bártoli es traído a juicio sobre la base de una plataforma fáctica subsumida jurídicamente a título de encubrimiento, y no por un hecho distinto que remite, tal como fue formulado por la Fiscalía, a una participación en un homicidio».
Mientras tanto, John Hurtig negó ayer tener algún tipo de relación con el encubrimiento del homicidio de su medio hermana María Marta García Belsunce. Dijo que él fue quien encontró la «bala-pituto» que aportó a la Justicia, que si no fuera por sus dudas, el crimen no se hubiera descubierto y pidió que encuentren al verdadero asesino.
En un emotivo relato que incluyó llantos, gritos y silencios, a Hurtig le alcanzaron 15 minutos para clamar por su inocencia y la de toda su familia y descargar nueve años de bronca acumulada contra los fiscales de San Isidro que lo acusan.
Vestido de sport con pantalón y suéter beige, y zapatos de gamuza, Hurtig se acomodó en la silla central de la sala de audiencias frente al Tribunal Oral en lo Criminal, cuando todos pensaban que la jornada estaba agotada luego de que los jueces resolvieron no acusar al cuñado Guillermo Bártoli por homicidio.
La presidenta del tribunal, María Elena Márquez, le explicó cómo iba a ser su interrogatorio y que tenía el derecho de contestar o no las preguntas y que podía declarar cuantas veces quisiera en el debate, pero con su primera frase -«Yo no debería estar sentado acá»-, Hurtig marcó cuál iba a ser la tónica de su discurso. «Señores jueces, a mí el Ministerio Público me acusa de haber ocultado prueba que yo mismo recuperé. Es verdad, ¡yo tiré el `pituto!, pero yo lo recuperé. Se lo dibujé al fiscal (Diego Molina Pico) antes de que pida la autopsia de mi hermana», dijo.
«¡Me pasé nueve horas arrodillado en una maldita sábana donde tirábamos el excremento! ¡Aplastando grumo por grumo, yo lo encontré! ¡Y gracias a María Marta que fui yo, porque si no, este Ministerio Público Fiscal me manda preso!», exclamó Hurtig. Hurtig hacía referencia a la inspección del pozo ciego que se hizo en la casa del country Carmel, donde asesinaron a María Marta para recuperar una de las seis balas que le habían disparado a la víctima y que él mismo arrojó al inodoro pensando que se trataba de un «pituto» para sostener estantes.


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