Jugando al achique

Edición Impresa

Mediante otro ajuste en la tuerca de los negocios, la tercera rueda del Merval alcanzó a terminar sin perjuicios y mantener la semana en estado de equilibrio.

Lejanos los 66 millones de pesos del jueves anterior, la escala descendente arribó al martes reuniendo 28 millones de pesos de efectivo, que en la víspera no pasaron de la raya de los 25 millones de pesos.

Con el contexto mundial, que siguió sin encontrar más que en datos menores -hasta debiendo apelar a un Japón que venía fuera de la escena- algún tipo de suministro, para sostener lo hecho en la semana de las pesadas novedades.

No se vio más que un ligero incremento en europeos. Con el camino del Dow Jones, más el Bovespa, envuelto dentro de la misma parsimonia que en nuestro mercado. Solamente el 0,10 por ciento en el registro del NYSE, en alza, siendo del 0,25 por ciento el rebaje en San Pablo. En síntesis: período de sombras que cubrió todos los escenarios, donde el Merval pasó como uno más, dentro de la comunidad que se movió por la planicie y falta de nuevos estímulos.

Un mínimo de 2.486 puntos, para después fijar máximo de 2.501 y cerrando cerca de ello, con 2.493 unidades.

Radicación

Diferencias que ratificaron la paridad, con 41 a 39 por las alzas, para quedar con porcentual de líderes de un simbólico «0,08%» de aumento.

Detrás del espectacular recorrido de la etapa previa, el contraste con la actual es mayúsculo y sin que aparezcan los impulsos de la economía real: los mercados no pueden inventarse los propios, a menos que los ingeniosos productores de variantes logren dotar de seducción a las dos últimas ruedas. Así, la Bolsa, durmiendo.

Dejá tu comentario