... Mientras no aparezca algún indicador global, que sirva de excusa para una regia toma de utilidad. Entre el final sumamente debilitado, pálido de semblante, con el que se despidió julio en época normal era casi una seguridad que el reinicio del lunes -y ya en agosto- a lo sumo presentaría una meseta en los mercados. Nada de importancia había surgido en el fin de semana para alentar una rueda como la de ayer. Algunos datos menores, extraídos con sumo cuidado para demostrar que «todo está mejor», al parecer actuaron de palanca para mover a las Bolsas. Como siempre, a partir de un 2% que deparó el saldo del Dow Jones, transportando a todas las regiones una carga positiva. Europa se pudo anotar con incrementos parecidos, mientras que en nuestra zona el Bovespa se corrigió un 1,5%. Y dando pie para que el Merval se constituyera en uno de los mejores exponentes del día. Nada menos que un 2,4% subió el listado principal, pero con la acotación de la fuerte presencia que aportó Tenaris -clave en el ponderado- con la mejora del 3,7%. La nómina local, que no la contiene, mostró una suba mucho más calma y sin pasar del 1,5%. El Merval mayor retrocedió levemente, con su mínimo de 2.398, y después todo fue un remontar la cuesta con la energía necesaria y cerrar en 2.454 unidades. Diferencias contundentes, mostrando 52 papeles con mejoras y sólo 14 en baja. También el volumen resultó sumamente ampliado -a los $ 75 millones efectivos- y la liquidez en Tenaris tuvo gran influencia. Con 314.000 papeles, volcó cerca de $ 30 millones al volumen general de la fecha. Amanecer inesperado, por las magnitudes, de un agosto que abrió sonriente. La Bolsa, divertida.
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