5 de agosto 2010 - 00:00

Juicio por efedrina

Un remisero que fue contratado por Jesús Martínez Espinoza, supuesto jefe de la banda que elaboraba drogas sintéticas en base a efedrina, aseguró ayer que era enviado a comprar gran cantidad de botellas de vino, las cuales, según se descubrió luego, eran usadas para traficar la sustancia a México.

Se trata de Iván Albornoz, ex testigo de identidad reservada en la causa, quien declaró en la primera jornada del juicio oral y público que se sigue a once ciudadanos mexicanos y nueve argentinos por la llamada «ruta de la efedrina».

Todos los imputados se negaron a declarar ante el Tribunal Oral Federal 2 de San Martín, integrado por los jueces Daniel Cisneros, Víctor Bianco y Alfredo Ruiz Paz, quienes tienen previsto escuchar a 67 testigos durante el mes próximo. En la Escuela Superior de Prefectura del puerto de Olivos, donde se realiza el juicio, Albornoz relató que en 2008 trabajaba en una remisería y habitualmente trasladaba al mexicano Martínez Espinoza a diferentes droguerías y farmacias, a las que llevaba «cajas».

Además contó que iba a buscar a otros mexicanos al aeropuerto de Ezeiza y luego los llevaba al Barrio Parque Almirante Irízar, en Pilar, donde Martínez Espinoza había alquilado dos quintas, en una de las cuales se cree que funcionaba una «cocina experimental» para transformar la efedrina en líquido.

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