28 de marzo 2017 - 00:00

Juliana apostó a lo seguro: look clásico ante glamour de la reina

En su visita oficial a los Países Bajos se vistió con creaciones de diseñadoras nacionales. Pelo recogido, como indica el protocolo, y su prenda fetiche, unos sobrios stilettos.

Duelo de atuendos. Para el primer día de la visita oficial a Holanda, Juliana Awada utilizó dos looks distintos. Con la reina Máxima, cada una con su estilo, se diferenciaron en los colores y accesorios. El peinado, muy similar.
Duelo de atuendos. Para el primer día de la visita oficial a Holanda, Juliana Awada utilizó dos looks distintos. Con la reina Máxima, cada una con su estilo, se diferenciaron en los colores y accesorios. El peinado, muy similar.
El look de Juliana Awada siempre da para hablar (para bien o mal). Ayer, en su visita oficial a Holanda, se presentó en la plaza Dam, en Ámsterdam, con un traje color nude y su prenda fetiche: unos stilettos que de seguro no le sirvieron para utilizar el transporte por excelencia de esa ciudad, la bicicleta.

Sobria pero correcta, los 8 grados de temperatura que tuvieron lugar en la primavera holandesa no parecieron sentirse para Juliana, quien se abrigó con un saco largo manga tres cuartos con perlas bordadas. Estuvo clásica (demasiado), pero al menos más elegante que su marido, que el día anterior lució un descontracturado chaleco de plumas bien abrigadito. ¿No habría sido mejor un sobretodo?

Catalogada como la Jackeline Kennedy de la Argentina por la revista Vogue, la primera dama pareció tomarse esa comparación muy a pecho. Con su traje que imitaba a un Chanel, marca adorada por Kennedy, volvió a elegir ese estilo francés para esta visita protocolar. Se trata de un modelo que dominó la moda a mediados del siglo pasado y es elegido hoy por quienes apuestan a lo seguro. Lo más autóctono que llevaba Juliana era sólo la marca de su traje, que pertenecía a la firma LYU, de sus amigas Marina Lafuente y María Inés Urien. Después, ningún signo de argentinidad.

Un detalle: esta vez el look estuvo acompañado de un pequeño sobre al tono, a diferencia de su encuentro con Letizia en España, donde las manos las tenía libres. En general, en los encuentros con la realeza se recomienda no llevar objetos que ocupen las manos para poder saludar bien a los reyes. ¿Qué la habrá hecho cambiar de opinión en esta oportunidad? Probablemente se distendió al saber que la reina Máxima, quien se llevó todas las miradas, también elegiría un pequeño sobre para guardar sus cosas.

Por la noche, Macri y Awada fueron agasajados por los reyes con un banquete en el Palacio Real. Elegante y sofisticada, Máxima, siempre impecable, esta vez repitió vestido. Ya lo había utilizado en 2014 durante la boda de su hermano, Juan Zorreguieta, en Austria. Sin embargo, no pareció importarle mucho, ya que su encanto y su glamour son una impronta.

Mientras tanto, Juliana lució un vestido de organza bastante más cargado con estampados, de la firma nacional Ménage à Trois. Hay quienes dicen que se parecía mucho a uno de la marca Reem Accra, de la colección pre Otoño 2016.

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