11 de octubre 2016 - 00:12

Kerchner: "Tuvimos un Estado que hizo todo lo contrario al manual"

MARTÍN KERCHNER, MINISTRO DE HACIENDA Y FINANZAS DE MENDOZA - El titular del Consejo Federal de Responsabilidad Fiscal detalló el sombrío panorama que encontró en su distrito en diciembre pasado, y habló sobre desafíos tributarios que discuten Nación con provincias -tras años plagados de errores-, que tendrán el jueves un decisivo cónclave en Buenos Aires.

Metas claras. El ministro de Hacienda y Finanzas de Mendoza, Martín Kerchner, enlace entre provincias y Nación.
Metas claras. El ministro de Hacienda y Finanzas de Mendoza, Martín Kerchner, enlace entre provincias y Nación.
"Algunos gobernadores van a poner el grito en el cielo. No están acostumbrados a eso y usan al Estado de manera populista", señala el ministro de Hacienda y Finanzas de Mendoza, Martín Kerchner (UCR-Cambiemos), quien días atrás quedó como titular del Consejo Federal de Responsabilidad Fiscal, es decir, el enlace entre provincias y Nación por el debate de metas tributarias y el nuevo pacto fiscal entre ambos actores. De visita en la redacción de Ámbito Financiero, el exdiputado provincial soportó el embate de gremios a principio de año en Mendoza y logró que el distrito que comanda Alfredo Cornejo aplique un índice de productividad en el sector público, que se inició con los docentes. Además, presentó una baja de Ingresos Brutos en la provincia.

Periodista: Como nuevo titular del Consejo de Responsabilidad Fiscal, ¿qué evaluación hace de la marcha de las negociaciones entre provincias y Nación por el nuevo pacto fiscal?

Martín Kerchner: Ahora voy a ser carne de cañón (risas). Tuvimos dos reuniones con el Ministerio de Hacienda de la Nación. En la primera llegamos a un acuerdo de palabra en cuanto a poner metas de cumplimiento fiscal que no fuesen sólo las que dicen la carta de intención de los gobernadores, que habla de metas genéricas hasta 2019. En el último cónclave, donde me nombran titular del Consejo, el ministro -de Hacienda de la Nación- Alfonso Prat Gay y -su secretario de Hacienda- Gustavo- Marconato nos presentaron una propuesta de tres artículos para meterla en la Ley de Presupuesto (2017). Lo que dice básicamente es que no se puede tener un crecimiento de gastos corrientes más allá de lo que crezca el PBI real, y reducir el 10% del déficit sin contar con los fondos que manda Nación con devolución de coparticipación del 15%. El jueves 13 nos vamos a reunir con Hacienda y con el Ministerio del Interior y llevaremos la postura de las provincias. Algunas están de acuerdo, otras piden tener en cuenta lo que hicieron en 2016, como el caso de Mendoza, que achicamos déficit bastante, y otras provincias que no quieren saber nada.

P.: ¿Pero la idea es impulsar una nueva ley o quedarán vigentes esos puntos en discusión dentro del Presupuesto 2017?

M.K.: No hay dudas de que habrá cambios en la ley de responsabilidad fiscal, ya que eso está en la carta de intención que firmaron los gobernadores. En cuanto al cómo, Nación propuso una reforma integral o empezar a discutir eso mientras se activaban pautas ya para el año que viene, para no arrancar recién en 2018 el reacomodamiento. Quedamos de acuerdo en que habrá prórroga de la ley de responsabilidad fiscal pero a la vez incorporamos metas numéricas ahora y un compromiso para que en 2017 se transforme de manera completa la ley.

P.: En los últimos días, algunos economistas criticaron con argumentos sólidos el crecimiento de este año del déficit en las provincias, con elevados costos en gastos de personal y poca reactivación del sector privado...

M.K.: Si el objetivo es bajar impuestos, hay que ser más eficiente en el gasto. No se puede bajar un impuesto y endeudarse toda la vida para gastos corrientes. Si no, es como cuando pagás con tarjeta varios meses, hasta que en algún momento la tenés que cancelar. Creo que lo que está buscando Nación es que si se va a cambiar Ganancias, eliminar Bienes Personales, disminuir IVA para Canasta Básica, bajar Ingresos Brutos, lo tenés que hacer siendo eficiente en el gasto y no podés ir subiéndolo.

P.: ¿En qué consiste la carta de intención que firmaron?

M.K.: Tiene conceptos generales pero también metas claras, como poner criterios de eficiencia en el uso del recurso humano, es decir, pagarle al personal por lograr metas, como pasa en casi todo el planeta. Otra meta sería dimensionar la planta del personal del Estado respecto del nivel de eficiencia del servicio que uno debería tener. Tener más no significa que es mejor, y el ejemplo más contundente es en la educación: se invierte el 6% del PBI a nivel nacional y no se refleja en los exámenes internacionales. Todo esto va a llevar a algunos gobernadores a poner el grito en el cielo, porque no están acostumbrados a eso y usan al Estado de manera populista, pero el Gobierno nacional va a ir bajando la presión fiscal y eso va a significar menos recursos para las provincias y municipios. El jueves veremos la posición de los mandatarios justicialistas, aunque lo más probable es que digan que no en cuanto a llegar a una meta numérica para acomodar el gasto.

P.: Mendoza presentó días atrás un Presupuesto y leyes impositivas con una baja gradual en Ingresos Brutos. ¿Estaba descontrolado ese gravamen? ¿Con qué panorama se encontraron al asumir en diciembre pasado?

M.K.: En 2007, Mendoza tenía una presión fiscal del 3,5% de su Producto Bruto. Desde 2012 a 2015 inclusive se duplicó, al 7% u 8%. Se duplicó como de manera mecánica a cualquier actividad por un Estado desmadrado, que tenía 70.000 empleados públicos en 2007 y ahora 115.000, y bajamos la inversión en el Presupuesto del 14% al 3% en ese período. Subió el empleo público y cayó el privado, por eso no hubo caída de trabajo. Conclusión: tuvimos un Estado que hizo todo lo contrario a lo que dice el manual. Cuando tenés recesión, hay que ayudar a la economía bajando impuestos, el déficit y aumentar el gasto de obra pública para palanquear todo con financiamiento para cuando vengan las épocas de vacas gordas y devolver ese financiamiento de obras. Bueno, todo lo contrario se hizo.

P.: Sigue caliente el debate sobre el bono de fin de año. ¿Qué van a hacer en Mendoza?

M.K.: Está difícil en Mendoza porque llegamos a fin de año con déficit y no tenemos que repartir plata, deberíamos decir cuánto nos van a poner en la cuenta para cerrar el déficit del Estado. Tuvimos que salir a colocar u$s500 millones para pagar sueldos, no es algo para enorgullecernos. Es una inercia que traíamos y que había que cambiar. Ahora el año que viene va a cambiar, porque vamos a pasar de un déficit del 5% al 0,9%, lo sacás del shock room a terapia intensiva. Bajás déficit, impuestos y tenés que aumentar inversiones. Parece una contradicción, pero hay que hacerlo. Me estás pidiendo que te pague un premio con plata que no tengo, bueno: saco un bono por u$s100 millones y lo pago. Dentro de ocho años, los mendocinos van a pagar los intereses de eso y para esa época, mi hija ya va a estar trabajando y va a tener que poner plata para pagar el plus 2016.

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