Kerry, quien se reunió con el premier israelí, Benjamín Netanyahu, y hoy verá al presidente palestino, Mahmud Abás, enfrenta gran resistencia de ambas partes a hacer concesiones en los asuntos más discutidos del conflicto desde que logró relanzar negociaciones directas, en julio, tras cinco años de interrupción.
Su actual visita a la región, la décima desde marzo, se vio precedida por acusaciones mutuas entre los gobernantes palestinos e israelíes de falta de seriedad y escaso compromiso con la consecución de una paz duradera, un objetivo nunca alcanzado pese a décadas de gestiones diplomáticas lideradas por Estados Unidos.
"Planeo trabajar con ambas partes más intensamente en estos próximos días para reducir las diferencias en torno a un marco que provea directrices de común acuerdo para las negociaciones de estatus definitivo", dijo Kerry a los periodistas en Jerusalén, antes de reunirse a puertas cerradas con Netanyahu. "El acuerdo incluirá líneas concretas para que ambas partes sepan hacia qué dirección se avanza. Un marco de común acuerdo sería un avance significativo", prosiguió.
El jefe de la diplomacia norteamericana agregó que lograr la paz entre palestinos e israelíes "no es una misión imposible", pero, consciente de las dificultades, advirtió a unos y a otros que "muy pronto, en las próximas semanas, deberán tomar decisiones difíciles".
Con semblante marcadamente serio, Netanyahu mostró desde el inicio del encuentro sus dudas sobre la voluntad de paz de los palestinos, al señalar que Abás "recibió a terroristas como héroes", en referencia a 26 presos palestinos liberados el martes pasado como parte de un gesto de buena voluntad acordado en el marco de la reanudación de las negociaciones.
"La Autoridad Palestina sigue agitando los ánimos contra Israel en las escuelas y jardines de infantes pese a las conversaciones de paz", dijo Netanyahu, que aseguró que Israel está dispuesto a una "paz histórica" pero necesita una "contraparte palestina".
El acuerdo marco de Kerry tiene unas diez páginas, según dijeron los diarios israelíes Jerusalem Post y Yediot Aharonot. Su objetivo es que las partes sigan negociando las cuestiones más espinosas hasta cerrar un acuerdo de paz, incluso después del vencimiento de los nueve meses de plazo, hasta fines de abril, que se dieron israelíes y palestinos.
El objetivo final es la solución del conflicto mediante la creación de un Estado palestino independiente que viva en paz junto a Israel, aunque las resistencias, tanto en el seno del Gobierno israelí como en la AP, son enormes.
Las negociaciones entran en fase de ebullición, entre otros factores debido al rechazo que provoca entre los palestinos la permanente construcción de asentamientos por parte de Israel y una disputa sobre el Valle del Jordán.
Las posiciones de negociación siguen muy alejadas. Israel quiere ser reconocido por los palestinos como Estado judío e insiste en mantener su presencia de tropas en la frontera oriental con Jordania incluso tras el eventual nacimiento de un Estado palestino, algo que los palestinos rechazan.
Abás exige un Estado en las fronteras de 1967 con Jerusalén este como capital, la retirada de soldados israelíes y colonos de los territorios palestinos y una solución justa para los refugiados huidos o desplazados de Israel y sus descendientes, una cuestión que Israel no quiere abrir.
Además los círculos más a la derecha del Gobierno israelí intentan boicotear las negociaciones anunciando continuamente nuevos proyectos de construcción en los asentamientos en territorio palestino.
Horas antes de la llegada de Kerry, un grupo de importantes líderes del Likud, el partido de Netanyahu, y de su socio en el Gobierno, Habayit Hayehudi (Hogar Judío), recorrieron el Valle del Jordán, la región sur de Cisjordania y la zona más fértil de ese territorio palestino ocupado por Israel desde 1967.
Entre el grupo de dirigentes se destacaban el vice canciller Zeev Elkin y el ministro del Interior Gideon Saar, quien no dudó en enviar un mensaje al emisario de la Casa Blanca. "Donde no hay una colonia, no habrá IDF (el ejército israelí). Donde no están las IDF, habrá terrorismo. Nuestra posición es clara: el Valle del Jordán es israelí y seguirá siendo israelí, sentenció.
"A todos aquellos que nos están proponiendo ahora que Israel retroceda a las fronteras de 1967, sólo existe una respuesta, que ya fue dicha en 1969 por el entonces canciller Aba Eban: '¡Las fronteras de 1967 son las fronteras de Auschwitz!'", aseguró Elkin.
A fin de minimizar críticas internacionales durante la visita de Kerry, Netanyahu pospuso al parecer hasta la semana que viene la publicación de una oferta para constuir otros 1.400 asentamientos en tierras reclamadas por los palestinos.
| Agencias DPA, ANSA, AFP, EFE y Reuters |


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