15 de febrero 2010 - 00:00

Kirchner apura regreso a pesar de la resistencia de Cristina

Néstor Kirchner, la semana pasada al salir de alta. Horas después, contra la voluntad de su esposa, anunció que estará en un acto el 24.
Néstor Kirchner, la semana pasada al salir de alta. Horas después, contra la voluntad de su esposa, anunció que estará en un acto el 24.
Néstor Kirchner no sólo desoyó la orden médica; se rebeló, además, contra el pedido -primero suplicante; luego explosivo- de su esposa para que postergue hasta marzo su regreso a las tarima política. Finalmente, según prometió, reaparecerá en febrero en La Plata.

El sábado, el ex presidente confirmó que el 24 clausurará un encuentro K en el estadio del centro platense, con Daniel Scioli, medio gabinete cristinista y una larga hilera de caciques y caciquejos. Habrá una ausencia ostensible: el intendente Pablo Bruera.

Indomable, urgido por volver al ring, el patagónico con DNI en Vicente López, dio una contraorden al mandato que su mujer, la Presidente, notificó la semana pasada cuando dispuso suspender, hasta marzo, todos los actos que se programaban para el ex presidente.

Pero hubo un factor que alteró a Kirchner: la certeza de que Bruera lanzará el 26 de febrero, con un acto en el microestadio de Ferro, una corriente provincial, probable -y casi inevitablemente- llamada Frente Renovador, marca electoral que usa en La Plata.

El patagónico, susceptible, leyó el anuncio de ese show como un desafío o un «retruco» tras ordenar que las tribus K platenses y el sciolismo unifiquen personería para intimidar, en bloque, al alcalde díscolo con una cena, el lunes pasado, en el Club Hípico de calle 52.

Esa noche desfilaron el ministro de Justicia y Seguridad, Julio Alak, Emilio Pérsico, los funcionarios Homero Bibiloni y Carlos Castagnetto, el senador Eric Calcagno; ministros de Scioli encabezados por Alberto Pérez y, entre otros, los diputados Ariel Passini y Remo Carlotto.

Menos de 72 horas después, Bruera ejecutó la contraofensiva: avanzó con el armado de su acto para el 26 de febrero y «señó», en secreto, el microestadio de Ferro luego de que la reserva de otro complejo fuera confusamente cancelada. ¿Un telefonazo desde Balcarce 50?

Cruzados

La embestida de Kirchner sobre Bruera, convertida ya en una cruzada personal y personalísima, encuentra como excusa exquisita el recordatorio de la primera victoria de Juan Domingo Perón, el 24 de febrero del 46, con el radical correntino Hortensio Jazmín Quijano covice.

Más allá de la nostalgia, días antes de reasumir la jefatura del PJ, la ofensiva del patagónico contra el platense tiene un objetivo aleccionador pero, a su vez, esconde una trampa. En el peronismo circula un análisis sobre la conveniencia o no de tener «enemigos» internos.

Los memoriosos, una categoría que no abunda en el PJ, repasan un dato: cada vez que el peronismo fue a una presidencial sin internas, perdió. Le ocurrió a Ítalo Luder y a Eduardo Duhalde, mientras que en 2003, la interna se trasladó a la general. Las excepciones fueron Menem en el 95 y Cristina en 2007, pero ambos seguían la inercia.

Ese esquema requiere de un rival y Kirchner, en esta etapa, se resiste a que asome uno que no responda a su conveniencia. El preferido de Olivos es Eduardo Duhalde. Otros, como Carlos Reutemann o Francisco de Narváez -a quien dicen inhabilitado-, serían menos previsibles.

El dilema sobre las primarias lo oculta, el ex presidente, con la promesa de una intensa actividad desde el 24 en adelante: pidió columnas que lo vitoreen en el Congreso cuando asista a la Asamblea Legislativa y evalúa, sobre todo luego de los dichos de José Pepe Mujica, viajar a Montevideo para su asunción como presidente.

Malestar

Hay un elemento más: Kirchner genera, entre los uruguayos, malestar por el episodio Botnia al punto que Tabaré Vázquez se resistió a que el patagónico llegue a la UNASUR, por el costo interno que admitir esa designación podría tener para él y para el Frente Amplio.

Esa hostilidad podría, al final, abortar el viaje del ex presidente a Uruguay.

En cambio, salvo una determinación de última hora, siguen en pie tres actos: a principios de marzo, encabezará un encuentro con intendentes, legisladores y dirigentes «concertadores» -cita que era para el 17 de febrero en Necochea y se reprogramó-, el 10 estará en Chaco para volver al PJ y el 11 en Ferro con transversales y piqueteros K.

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