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Kirchner asambleario: “Haré lo que me pidan” desde el PJ
Néstor Kirchner ayer en Berazategui, junto al intendente Juan José Mussi y al gobernador Daniel Scioli.
En Berazategui, el ex presidente reaccionó ayer frente a las versiones que, brotadas en las usinas del peronismo, sugieren que debería dejar que Daniel Scioli, que mide entre 6 y 8 puntos más, encabece la boleta K.
Sin embargo, dio indicios de cuál es su voluntad: «Si no dudé en 2003 en poner la cara cuando el país estaba en llamas, ahora que hay que defender el modelo voy a estar levantando las banderas de la producción y la inclusión social», afirmó.
En esa línea, agregó: «No me gusta especular, pero quiero decirles que el 28 de junio no es una elección más». Bien mirada, la frase parece una confirmación de que su deseo es competir.
Diez días atrás, el martes 14, Ámbito Financiero, dio las primeras pistas sobre la alternativa de que Kirchner renuncie a ser candidato y ceda el tope de la lista al gobernador bonaerense.
Por entonces, el ex presidente mandó a sondear tres ofertas electorales: Kirchner-Scioli, Kirchner-Massa y Scioli-Massa. El resultado reveló que una fórmula capitaneada por el gobernador ampliaba a 10 puntos su diferencia con Francisco De Narváez. El fin de semana, esa tendencia se acrecentó: desde el PJ, en extrema reserva, caciques del PJ deslizaron la conveniencia de esa maniobra. Pragmáticos, presumen que con Scioli como primer candidato se garantizan un triunfo el 28 de junio.
¿Fue a raíz de esas reacciones que el patagónico delegó, simbólicamente, en la opinión de los dirigentes del PJ la decisión de ser o no candidato? Es probable. Si lo hace, sería un notable cambio de formas. Nunca, de 2005 a la fecha, Kirchner abrió la mesa de decisiones más allá de su esposa, Alberto Fernández y Carlos Zannini.
Es más; ni siquiera, lo discute con los implicados. Un ejemplo: cuando lanzó a Scioli como candidato, el gobernador se enteró por los portales de noticias. Para el bonaerense, no es una práctica nueva: en diciembre de 2006, se despertó un domingo con la novedad de que competiría para suceder a Felipe Solá.
Ayer, Florencio Randazzo, ministro de Interior de Cristina, pero traductor del patagónico, dio pistas sobre el pensamiento K: «Kirchner es el gran candidato», El otro actor de la novela, Scioli, evitó una referencia específica.
El inédito espíritu asambleario del ex presidente podría tener como escenario la reunión del Congreso del PJ bonaerense que se reunirá el viernes al mediodía en Tres de Febrero. En principio, no tenía previsto concurrir. Puede haber novedades en las próximas horas.
Lo demás, ayer en Berazategui, se agotó en el rap de las virtudes propias y la oferta para lo que viene. «En esta etapa se define la profundización del cambio, donde el Estado tiene que jugar un rol promotor para darle orientabilidad a la política y a la redistribución del ingreso», dijo.
«Se está jugando la patria, no estamos dramatizando», dijo el titular del PJ y remarcó que «a la crisis podemos hacerle frente porque recuperamos la tarea del Estado, queremos un capitalismo humanista con decisión nacional».
Volvió, luego, con sus críticas sobre la «alianza residual». «¿Se imaginan si esta gente vuelve a tener incidencia en las decisiones argentinas y en la Cámara de Diputados?», se preguntó.
«Presten atención porque vamos a volver a caer en nuevas crisis. A ellos no les importa la gente, les importa llegar de cualquier manera al poder», dijo luego de descargar una andanada de críticas contra el FMI.


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