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Kirchner auxilia a los heridos del PJ disidente
Néstor Kirchner quiere explotar, contra Francisco de Narváez, el enojo de peronistas disidentes que quedaron afuera en el cierre de listas.
Por ventanillas diferentes, Randazzo y Massa recapturan a peronistas -la semana siguiente al cierre de listas, ambos ministros estuvieron muy activos en los contactos con los heridos- mientras que, por otro lado, hace lo mismo Daniel Scioli.
El gobernador puso, incluso, un comando especial a trabajar en esa tarea: el jefe de Gabinete, Alberto Pérez, junto al ministro de Gobierno, Eduardo Camaño, y el todoterreno Isidoro Laso, se encargan de atraer a los disidentes disconformes con el armado último de Macri-De Narváez-Solá.
No es un operativo ingenuo ni casual. Randazzo, Massa y los sciolistas buscan agitar el malestar de los disidentes no contenidos para dañar a De Narváez y los auxilian para, por otro lado, quitarle soporte de representación y fiscalización a Unión-PRO.
Liberación
El Kirchner ghandiano, el que superó la angustia de las encuestas preocupantes -todas las que revisó en estos días dan entre 3 y 7 puntos, cifra que supone que va a ampliar el día de la elección- no sólo pide atraer a los disidentes, sino que también es comprensivo con los propios.
Días atrás, mandó a llamar a Olivos al intendente de Bahía Blanca, Cristian Breitestein. El bahiense fue uno de los alcaldes que se opusieron con firmeza a ser candidato testimonial. Dio su visión: el 86% de los votantes no lo quería como postulante ficticio.
Se resistió, a diferencia de Gustavo Pulti de Mar del Plata, y al final no fue candidato. Kirchner lo llamó -primero lo atajó Randazzo- y acordaron una campaña secuencial y hasta una visita del patagónico a Bahía Blanca, donde el arrastre operará de abajo hacia arriba.
No es un caso más: Breistenten, junto a Pulti y, en menor medida, a Pablo Bruera de La Plata, encabezaron una movida rebelde para que les permitan, en sus distritos, digitar una campaña con particularidades. Hubo tensiones y aprietes pero, al final, se acordó.
Al final, Kirchner «liberó» a los alcaldes a localizar la campaña como parte de un proceso donde primero se refuerza la figura del intendente y los candidatos propios, luego el plano seccional y, por último, la instancia provincial y nacional donde aparecen Kirchner y Scioli.
El primer período, según los datos que reparte el patagónico, le permitió acortar la diferencia que le llevaba De Narváez. Un caso: en La Plata subió 6 puntos que le quitó, se euforizan en Gobierno, al empresario y diputado. Un panorama similar, dice, registró en Mar del Plata.


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