25 de mayo 2009 - 00:00

Kirchner auxilia a los heridos del PJ disidente

Néstor Kirchner quiere explotar, contra Francisco de Narváez, el enojo de peronistas disidentes que quedaron afuera en el cierre de listas.
Néstor Kirchner quiere explotar, contra Francisco de Narváez, el enojo de peronistas disidentes que quedaron afuera en el cierre de listas.
La ambulancia política, a diferencia del tren que invoca el saber popular, no pasa una sola vez. Incluso, a veces avanza en las dos direcciones: levanta heridos de ciertos lados, los deposita en otros y luego los vuelve a recoger para dejarlos en el sitio inicial.

Néstor Kirchner se puso el traje de ambulanciero y se largó a recorrer la provincia para «auxiliar» a los peronistas heridos por el cierre de listas de Unión-PRO que, no hace demasiado tiempo, habían sido recolectados por la ambulancia del PJ disidente.

Como en todo, sus dos virtuales jefes de campaña, Florencio Randazzo y Sergio Massa, se entreveran en esos oficios que no se declaran en el currículum formal: la captura, pocas veces gratui-ta, en general subrepticia, de dirigentes de todo pelaje y origen.

No todo es bajo secreto: un puñado de peronistas disidentes prepara una cumbre para protestar en público contra los «modos» de Francisco de Narváez y Mauricio Macri en el cierre de listas de Unión-PRO. Se trata, obvio, de los que quedaron fuera de las boletas.

Hay que seguir, para tener indicios, los pasos de Marina Cassese, ex diputada, que se arrimó hace tiempo al PJ disidente, pero quedó aislada en este cierre. En esa línea, asoma también Carlos Brown, de extrema cercanía a Eduardo Duhalde, al punto que comanda el MPA.

Este fin de semana, Cassese abrió la temporada: se quejó de que las listas se llenaron de «funcionarias» de Macri y «empleadas» de De Narváez. La Casa Rosada y Olivos no han sido ajenos a esas rebeliones que, por otro lado, tienen un fundamento: mucho PJ quedó excluido.

Por ventanillas diferentes, Randazzo y Massa recapturan a peronistas -la semana siguiente al cierre de listas, ambos ministros estuvieron muy activos en los contactos con los heridos- mientras que, por otro lado, hace lo mismo Daniel Scioli.

El gobernador puso, incluso, un comando especial a trabajar en esa tarea: el jefe de Gabinete, Alberto Pérez, junto al ministro de Gobierno, Eduardo Camaño, y el todoterreno Isidoro Laso, se encargan de atraer a los disidentes disconformes con el armado último de Macri-De Narváez-Solá.

No es un operativo ingenuo ni casual. Randazzo, Massa y los sciolistas buscan agitar el malestar de los disidentes no contenidos para dañar a De Narváez y los auxilian para, por otro lado, quitarle soporte de representación y fiscalización a Unión-PRO.

Liberación

El Kirchner ghandiano, el que superó la angustia de las encuestas preocupantes -todas las que revisó en estos días dan entre 3 y 7 puntos, cifra que supone que va a ampliar el día de la elección- no sólo pide atraer a los disidentes, sino que también es comprensivo con los propios.

Días atrás, mandó a llamar a Olivos al intendente de Bahía Blanca, Cristian Breitestein. El bahiense fue uno de los alcaldes que se opusieron con firmeza a ser candidato testimonial. Dio su visión: el 86% de los votantes no lo quería como postulante ficticio.

Se resistió, a diferencia de Gustavo Pulti de Mar del Plata, y al final no fue candidato. Kirchner lo llamó -primero lo atajó Randazzo- y acordaron una campaña secuencial y hasta una visita del patagónico a Bahía Blanca, donde el arrastre operará de abajo hacia arriba.

No es un caso más: Breistenten, junto a Pulti y, en menor medida, a Pablo Bruera de La Plata, encabezaron una movida rebelde para que les permitan, en sus distritos, digitar una campaña con particularidades. Hubo tensiones y aprietes pero, al final, se acordó.

Al final, Kirchner «liberó» a los alcaldes a localizar la campaña como parte de un proceso donde primero se refuerza la figura del intendente y los candidatos propios, luego el plano seccional y, por último, la instancia provincial y nacional donde aparecen Kirchner y Scioli.

El primer período, según los datos que reparte el patagónico, le permitió acortar la diferencia que le llevaba De Narváez. Un caso: en La Plata subió 6 puntos que le quitó, se euforizan en Gobierno, al empresario y diputado. Un panorama similar, dice, registró en Mar del Plata.

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