26 de julio 2010 - 09:28

Kirchner bendice un pacto Moyano-Pérsico para el PJ

• Por Eva, eje gremios-piqueteros expone tropa ante patagónico

Néstor Kirchner manoteará, una vez más, el ecléctico decálogo de conducción de Juan Perón. Tras habilitar una mesa grande en el PJ bonaerense que desplaza a Hugo Moyano, hoy cerrará un acto que formalizará el pacto entre la CGT moyanista y el Movimiento Evita de Emilio Pérsico.

Viscoso, luego de «puentearlo» en el partido, el patagónico posará con el camionero que, junto a Pérsico, promete movilizar 50 mil militantes desde Desarrollo Social a la CGT, con una marcha de antorchas por el fallecimiento, en 1952, de Eva Perón.

El eje Moyano-Pérsico, costura que demandó meses y detonó pulseadas en la jerarquía moyanista y en la cúpula del M-E, irrumpe en medio de las tensiones en el peronismo de Buenos Aires que resiste la entronización del camionero en la butaca de Alberto Balestrini.

Fue Kirchner, ante los lamentos y las advertencias de los alcaldes del conurbano, el promotor de una conducción colegiada para administrar el partido. Moyano retira esa táctica y advierte que se debe cumplir la Carta Orgánica que lo instala como sucesor del matancero.

La tropa que este atardecer desfilará ante el patagónico -y que se hundirá en un minuto de silencio a las 20.23- transmitirá un mensaje contundente: la dupla Moyano-Pérsico no será un observador pasivo en la reconfiguración del esquema peronista post-Balestrini.

El pacto tiene un anexo puntual para respaldarse mutuamente en la imposición de candidaturas. Anoche, Pérsico ratificó esa línea. «Si Moyano es candidato a gobernador o a vicepresidente, nosotros lo vamos a apoyar», le dijo a este diario el jefe del ME.

Simple: salvo el casillero presidencial, que reservan para un Kirchner, en el resto de la grilla el eje gremios-piqueteros K tiene pretensiones de ubicar a sus dirigentes. Implica un desafío al esquema clásico del PJ que se sostiene en los intendentes.

Dual, el patagónico compartirá tablones con Moyano y Pérsico mientras que, el miércoles, hará lo mismo con los intendentes del conurbano sur (ver página 14), epicentro de la cruzada territorial para bloquear la llegada del desplazar a la cima del PJ bonaerense.

Refleja, además, un giro de Moyano que rompe la tradición de tensiones entre los sindicatos y los grupos piqueteros. Juan Carlos Schmidt, de Dragado y Balizamiento, y Omar Plaini, de Canillitas, fueron los artífices de la mutación del jefe camionero.

El Evita tuvo, puertas adentro, sus propias riñas. Un sector proponía la interacción con la CTA de Hugo Yasky, pero al final primó el criterio expuesto por Luis Cáceres, ordenador del frente gremial del ME y antiguo compañero de militancia de Pérsico.

La Marcha de Antorchas, por los 58 años del fallecimiento de Evita, sirve como coronación de ese trámite. Y lo completa, con su bendición, el patagónico. Aunque durante el fin de semana hubo dudas sobre su asistencia, ayer los organizadores confirmaron que cerrará el acto.

Se anuncia, de hecho, como el tercer orador luego de Pérsico y Moyano, tras el minuto de silencio a las 20.25 -hora del fallecimiento- y el Himno Nacional. En el palco, para no irritar a La Plata, está reservada una silla para Daniel Scioli.

Esa señal es, también, sugestiva. Más allá del clamor Moyano gobernador, el pacto Moyano-Pérsico bosqueja un plan B: que el vice de Scioli, si reelige, sea un dirigente gremial. Hay que viajar a los 76 para encontrar el último caso: Victorio Calabró fue vice (y verdugo) de Oscar Bidegain.

Una pretensión similar agita la Seis-Dos porteña, que comanda Alejandro Amor, y será el tercer convocante a la movilización. En esa trinchera se dicen «hartos» de candidatos K que no tengan pedigrí peronista.

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