14 de agosto 2009 - 00:00

Kirchner, con Hebe, entre la AFA y un sueño porteño

Néstor Kirchner junto a Hebe de Bonafini y Sergio Schoklender durante la recorrida ayer por la Villa 15.
Néstor Kirchner junto a Hebe de Bonafini y Sergio Schoklender durante la recorrida ayer por la Villa 15.
Néstor Kirchner no resistió la abstinencia. No pudo dominar el impulso de regresar a escena para hablar en público de una maniobra que lleva su sello: la ruptura del acuerdo de la AFA con TyC por el fútbol, que festejó como una venganza contra el grupo Clarín.

Eligió como compañía para ese retorno a Hebe de Bonafini, con quien recorrió las obras de la Fundación Madres de Plaza de Mayo en la Villa 15, más conocida como Ciudad Oculta. El emprendimiento, que gerencia Sergio Schoklender, se financia con fondos nacionales.

El patagónico caminó entre las viviendas -24 inauguró antes Cristina de Kirchner; 12 están en ejecución- casi como un candidato, en medio del operativo que digita, en persona, desde Olivos para reinstalarse como candidato presidencial para 2011.

Sin embargo, el objetivo esencial fue opinar sobre el conflicto del fútbol. «El fútbol tiene un claro contenido de cultura popular y debe ser de acceso para todo el mundo», dijo, y en esa línea apuntó contra Clarín cuando llamó a «terminar con las prácticas monopólicas».

Aprovechó, además, para negar que haya estado reunido, diez días atrás en Olivos, con el presidente de la AFA: «Yo no he estado reunido con el señor Grondona», dijo. Raro: en Gobierno, en estos días, se confirmó que hubo una cita entre ambos el martes 4 de agosto.

«Grondona cuando quiso hablar con el Gobierno lo hizo con el jefe de Gabinete», dijo, y, consultado sobre su vínculo con el dirigente, zigzagueó: «No soy amigo ni enemigo». Alguna vez, allá por 2005, animó un «putch» contra Grondona para instalar a Raúl Gámez en la AFA.

Kirchner, se admite a su lado, fue una figura clave en la decisión de la dirigencia del fútbol de romper su vínculo comercial con TyC. De todos modos, se afirma, no fue el ideólogo de la decisión sino que su rol fue el de actuar como «instigador».

No pudo, de todos modos, estar ajeno públicamente a una medida que, junto al anuncio de un megaprograma social previsto para hoy, forman parte de un operativo de resurrección política del matrimonio y cuyo horizonte es postular al ex presidente para 2011.

Por eso, en pose de candidato, descerrajó un discurso de campaña. «Es un momento muy importante para decirles que no hemos renunciado un solo minuto por ninguna circunstancia a seguir construyendo la Argentina que soñamos», señaló el ex presidente.

Se animó, incluso, a una pseudoautocrítica. «Podrán ponernos trabas, nos saldrán algunas cosas peor, otras mejor, pero la decisión de llevar adelante un modelo de inclusión y transformación es absolutamente definitiva», afirmó. A su lado estaban Bonafini, el secretario de Obras Públicas José López y el piquetero K Emilio Pérsico, uno de los que se menciona -junto a Dante Dovena- como posible administrador de la Agencia Social que contará con un presupuesto de 15 mil millones de pesos y tendrá como eje las cooperativas de trabajo.

No casualmente, Kirchner ayer visitó la de las Madres, aunque ese emprendimiento está, desde fines de 2008, no a cargo de la fundación sino de la empresa Madres de Plaza de Mayo, lo que generó incluso un conflicto con los trabajadores por retrasos en el pago de aportes patronales.

Su aparición en una villa porteña, junto a Bonafini, tampoco es casual. Fue, es cierto, la oportunidad que tuvo a mano para reaparecer pero, además, se entrevé como un intento de enfocarse en el mercado capitalino, renunciando a la clase media, pero con el eje en los sectores bajos.

Se puede percibir detrás de esa hipótesis la mano de Guillermo Moreno, que supo cuestionar la táctica que Alberto Fernández diseñaba para la Capital y que derivó, desde 2005 en adelante, en fracaso para los Kirchner.

Moreno es más llano: «Tenemos que dedicarnos al peronismo, es el 20% de los votos, y dejarnos de inventos». El ex presidente, de la mano de Bonafini, pareció al fin, ahora que rompió todo vínculo con su ex jefe de Gabinete, abrazar la teoría de Moreno.

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