27 de mayo 2010 - 00:00

Kirchner junta al PJ para apurar la primaria y tener tribuna patria

Néstor Kirchner vuelve hoy a la interna. En Tucumán reúne a todos los gobernadores para alinear a la tropa.
Néstor Kirchner vuelve hoy a la interna. En Tucumán reúne a todos los gobernadores para alinear a la tropa.
La caravana de aviones podrá confundirse con un tardío ejercicio de acrobacia aérea por el Bicentenario. Pero los charters que al mediodía partirán a Tucumán tendrán otro fin: mudar al consejo del PJ, incluido Néstor Kirchner, para una cumbre partidaria.

Corcoveando sobre la euforia de los festejos del 25, motivo de especulaciones y proyecciones fabulosas en el planeta K -y de lamentos entre sus opositores- el patagónico abandonará el sobrio segundo plano de «consorte» para volver a la trinchera como jefe peronista.

La cita estaba pautada desde abril. Se programó primero para el 20 pero se postergó para el 27 por el viaje del matrimonio a España por la cumbre Iberoamericana en la que Kirchner estrenó la banda de secretario general de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur).

El contexto, esta tarde, será distinto respecto del clima que rodeó las cumbres anteriores en La Plata, la CGT y Entre Ríos, en los que se volvió a blandir la hipótesis Néstor 2011. Luego de las celebraciones bicentenarias, la avanzada K se pasea intacta.

Guardianes

En Tucumán, con José Alperovich como anfitrión, Kirchner tendrá la tribuna política que no tuvo en los festejos oficiales en los que se limitó a escoltar, protocolar, a la Presidente. Lo hará rodeado de los gobernadores del PJ y de la cúpula partidaria, entre ellos Hugo Moyano.

Al «análisis de la situación política», renglón que le reserva el orden del día de la reunión, el ex presidente agregará un elemento vinculado a la vida interna del PJ: la organización logística para prepararse para las elecciones primarias del año próximo.

En las próximas semanas, el Gobierno emitirá los primeros decretos reglamentarios de la Ley de Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias, votada a fin de año pasado por el Congreso, con el diagnóstico de aplicarlas el 14 de agosto de 2011.

La reglamentación -que será en cuotas- apuntará a cuestiones formales vinculadas a los padrones y las afiliaciones. El núcleo duro, referido a financiamiento y el régimen electoral, quedará para más adelante. Es la llave que se reserva el kirchnerismo.

La razón es sencilla: Kirchner quiere un «sparring» para darle entidad a la primaria peronista pero, al mismo tiempo, no quiere correr el riesgo de que ese duelista repita el fenómeno de Carlos Menem en el 88, que derrotó al aparato y a Buenos Aires, que sostenía a Antonio Cafiero.

Maliciosos, en el peronismo algunos miran a Mario Das Neves como el competidor inocuo para Kirchner. Argumentan, con saña, que el gobernador de Chubut consiguió de la Casa Rosada algunas acciones que sugieren que la belicosidad pública se amansa en la privacidad. 

Garantías

En simultáneo, debe soportar los empellones de Eduardo Duhalde y Felipe Solá -que ahora revisó su planteo de ir por afuera- respecto de que no hay garantías para competir en la primaria del PJ. El lomense, ocurrente, sugirió que Antonio Cafiero quede al frente de la Junta Electoral.

Kirchner, dicen a su lado, explora un atajo: liberar, después del Mundial, el ring de candidatos y empujar a alguna figura provincial. Un gobernador, en particular, parece tener todos los encantos necesarios para cumplir ese papel: el sanjuanino José Luis Gioja.

El mandatario de San Juan, al igual que Daniel Scioli -que ayer volvió a juguetear con la idea de una candidatura presidencial con la críptica frase: «Dios dirá»- estará en Tucumán y será, el 26 de julio, el dueño de casa para la próxima cumbre del peronismo.

A Gioja la Casa Rosada le regaló una pantalla: la próxima cumbre del Mercosur será en su provincia. Al principio, sería en Chaco, donde manda Jorge Capitanich, Despues, sin explicaciones demasiados precisas, se eligió San Juan.

El detalle, bien mirado, puede ser más sugerente de lo que se cree.

Gioja, de todos modos, sería apenas un artilugio para «invitar» a los peronistas díscolos a volver al partido. Nada, menos ante la tibia recuperación en la imagen de los Kirchner que sus fans convierten en un renacimiento que no es, indica que el patagónico se vuelva, a esta altura, políticamente soli- dario.

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