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Kirchner-Macri, y el duelo de los modelos
Mauricio Macri
El episodio de los aires reprivatizadores de Macri apareció como una luz al final del túnel en la campaña oficial que, con Kirchner estancado y el empresario-diputado en alza, no logró articular una ofensiva para despegarse.
Regreso
Le pasó a De Narváez hace 10 días hasta que el patagónico, confiado en que le llevaba 12 puntos, imaginó que al desempolvar la causa de la efedrina le daba el tiro de gracia. El resultado, más los entreveros entre Elisa Carrió y Julio Cobos, fue otro: Unión-PRO volvió al podio.
Una anécdota refleja esos días. Artemio López y Analía del Franco, habituales encuestadores K, portaban informes que otorgaban más de 10 puntos de diferencia al ex presidente. «No le muestren esos números -sugirió un funcionario- porque se va a desbocar».
Fatal (para el Gobierno), y certera, premonición.
Fantasma versus fantasma. Kirchner sacudió la teoría privatista de Macri luego de que De Narváez alertara que luego de la elección del 28 de junio, la Casa Rosada avanzará sobre los «depósitos bancarios y la propiedad privada». La novela de los dos modelos.
Kirchner destaca como bondades de su Gobierno la toma del control de Aerolínas, las AFJP y, entre otras firmas privatizadas, Aguas Argentinas -ahora AySA-. De Narváez-Macri cuestionan las administraciones de las compañías y alertan sobre una ola estatizadora.
El PJ acusó el puntazo. Alberto Balestrini -el mismo que mandó pegar afiches de Kirchner en La Plata ante la ausencia de publicidad con el ex presidente- se encres-pó con De Narváez: «Llegó a la política financiando a Menem y ahora quiere meter miedo».
Cristina de Kirchner, desde una tarima emblemática de la brumosa administración estatal -Atucha II-, también eligió el camino nominal. «Esta gente de PRO» quiere «volver al modelo» neoliberal porque «en los 90 tuvieron muchas rentabilidades y ganancias».


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