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Kirchner opone a juvenilia anti-K cita con piqueterismo latino
Néstor Kirchner
Al mediodía, en el Palacio San Miguel, el ex presidente -en cumplimiento de uno de sus tres conchabos, el de secretario de la Unasur- clausurará una jornada, entre transversales propios y progresistas foráneos, que celebrará los 20 años del Foro de San Pablo.
Kirchner, junto al ex presidente de Honduras Manuel Zelaya -que ayer pasó por la CTA- participará del cierre de una cumbre que reunirá a delegados de partidos latinoamericanos pero, además, contará con la presencia de delegados europeos y asiáticos.
El patagónico disfruta esos escenarios de segmentación y encontró, en su tarea como delegado de la Unasur, un oficio poco explorado en su pasado: hoy se dará un baño de piqueterismo latino convencido de que eso lo embellece en el mercado (electoral) interno.
Pero, con el trasfondo del Foro de San Pablo, Kirchner dará una nueva señal a los transversales K con quienes se mostrará este mediodía. En rigor, significará el regreso a la actividad del Encuentro de la Militancia que reúne a sectores K no peronistas.
El jefe del PJ se mostrará con Edgardo Depetri, del Frente Transversal y funcionario oficial, los intendentes Francisco «Barba» Gutiérrez (Quilmes) y Mario Secco (Ensenada), Oscar Laborde -responsable, por Cancillería, del Foro Social- y, entre otros, Eduardo Sigal, del Frente Grande.
Anoche, en tanto, una comitiva del Foro pasó por la Casa Rosada para verse con Cristina de Kirchner que sentó a su lado a Héctor Timerman y se dedicó, ante los invitados extranjeros, a recordar anécdotas sobre sus encuentros con los presidentes latinoamericanos.
Esa visita significó, además, el regreso de Sigal a Balcarce 50 luego de la crisis que se desató en el Gobierno por el cable confidencial que emitió el funcionario sobre la situación en Venezuela, en la llamada «embajada paralela» que se atribuye al devidismo.
Entre los visitantes, también estuvo Zelaya, que hoy escoltará a Kirchner en el encuentro del Palacio San Miguel. Y otro animador local, Patricio Echegaray, jefe del PC argentino: su presencia en el encuentro con la Presidente será registrado, en la historia del PCA, porque hacía décadas que un mandamás comunista autóctono no se veía, en un cara a cara, con un primer mandatario en la Casa Rosada.
Todo se explica: el PCA de Echegaray -aunque hay varias fracciones- forma parte, hace tiempo, del dispositivo K.
Ayer, casi a la misma hora que la Presidente abría la puerta a los delegados transversales y latinos -luego tuvo una audiencia con Lola Ponce-, Kirchner se dedicaba a su propia juvenilia: atendía, en Olivos, a una columna de dirigentes de la JP bonaerense.
Ese armado, que capitanea José Ottavis, amontonó 4.500 jóvenes frente a la quinta de Olivos como previa para que un puñado se encierre, luego, durante 45 minutos con el ex presidente. Ottavis se movió flanqueado por Santiago Carrera, director de Juventud de Daniel Scioli.
De ese modo, más callejero y masivo, el ex presidente tuvo también su instante de ronda con jóvenes que los anti-K, más sofisticados y selectivos, montaron en General Rodríguez como excusa para que Duhalde, Macri y Solá, aunque sin estar juntos, participen del mismo show.
Multilateral, mientras anima a Diego Bossio y Amado Boudou con su sub-45, se rodea de transversales -donde confluyen piqueteros, partidos progres y silvestres- y prepara su discurso para escoltar a Hugo Moyano en la asunción en el PJ bonaerense, Kirchner anima a la JP.

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