Como una estrella de cine, Néstor Kirchner firmó autógrafos en Lomas de Zamora, mientras Cristina inauguró trenes en el Norte.
Néstor Kirchner dará, en el tramo de la campaña, una señal a los gremios: el lunes, en dos turnos, participará de sucesivos actos sindicales, en los que se mostrará con el jefe de la CGT, Hugo Moyano, el jefe de La Fraternidad, Omar Maturano, y dirigentes municipales.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Además de concentrar sus apariciones en el conurbano, junto a los caciques del PJ -mercado donde espera lograr el plus de votos que le permita ganar la elección-, el patagónico reforzará su sintonía con los gremios. La fórmula es la misma: la hiperperonización.
Resignado, más por prevención que por táctica, a no pisar el esquivo interior de Buenos Aires -territorio donde la campaña quedó en manos de los intendentes y de Daniel Scioli- Kirchner se recostará en el eje PJ-gremios. Ese vuelco esconde una revelación: la dependencia.
El lunes, Kirchner volverá a Avellaneda para encabezar -por tercera vez en 10 días-, escoltado por Moyano, un acto con dirigentes del gremio municipal, que ordena Rubén «Cholo» García. Estarán, además, Daniel Scioli, Alberto Balestrini y el alcalde local, Baldomero «Cacho» Alvarez.
Los municipales juegan, el 28 de junio, una pulseada particular: García y el balestrinista Juan Carlos Sluga -que estuvieron, el 12 de mayo, con Cristina de Kirchner- se disputan con Alfredo Atanasof, aliado de Francisco de Narváez, el control del gremio municipal.
El secreto de los municipales -que alguna vez Atanasof le reveló a Eduardo Duhalde, lo que le permitió llegar a diputado y luego a ministro- radica en que tienen presencia en todo los pueblos lo que los vuelve imprescindibles en el proceso de fiscalización de la elección.
Más tarde, Kirchner y su esposa se mostrarán en otra vidriera gremial: un acto por los 122 años de La Fraternidad, gremio de maquinistas que encabeza Omar Maturano. Allí también estará Moyano que tiene con Maturano, luego de años de tensiones, una sociedad política.
Esa empatía la tejió, no sin esfuerzo, Julio De Vido que los hizo socios en el Belgrano Cargas. Desde entonces, Maturano se mueve en tándem con Moyano y fue uno de los puntales -al igual que el ministro de Planificación- de la reelección del camionero como jefe de la CGT.
Dejá tu comentario