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Kirchner “usa” a Cristina para ir adonde lo ocultan
Néstor Kirchner fue ayer a La Plata acompañando a Cristina.
Frente a eso, Kirchner logra alguna cuota de presencia por intermedio de la colectora peronista que encabeza el diputado sciolista Guido Lorenzino. Es un aporte. Igual, en el distrito, los mejores pronósticos le otorgan al patagónico un 15% de lo votos.
Algo similar pasa en San Martín. Allí, Ricardo Ivoskus, un ex radical y ex ARI, cercano a la Casa Rosada, descansa sobre su hijo, Daniel, primer candidato a concejal. La diferencia es que el PJ, que ordena Graciela Camaño, apenas si recurre a la figura de Kirchner.
En Olivos, el ex presidente oscila entre la furia y la especulación. Se brota cuando le advierten sobre su ausencia ostensible en las campañas locales pero, en otros momentos, interpreta que ése puede el formato conveniente para garantizar la elección.
Desde ese búnker, se difunde otra teoría, curiosamente contemplativa: que la campaña es secuencial, con una primera etapa hiperlocalizada, otra que se extiende al plano seccional y se corona, sobre la hora, con la incorporación de la oferta Kirchner.
¿Harán tiempo para aplicar la tercera fase? Por ahora, pura promesa.
En las afueras
Si en el conurbano algunos intendentes le escapan a aparecer pegados a Kirchner -muchos tienen, de hecho, boletas «cortas» que no van adheridas a la lista que encabeza el ex presidente- en el interior, donde el rechazo al Gobierno es más intenso, el fenómeno se agudiza.
Encontrar un afiche de Kirchner en La Plata es una tarea ardua. Pablo Bruera, el alcalde, focalizó la campaña en su figura y en la de su hermano, Gabriel, candidato a diputado provincial. Por eso, Kirchner se corrió de la táctica de campaña y se subió a un acto oficial.
Ayer, el ex presidente acompañó a su esposa a entregar combis para chicos discapacitados, anunciar fondos para la República de los Niños y una megaobra vial. Fue el primer acto compartido del matrimonio en lo que va de la campaña. Un intento por mejorar una performance brumosa.
La semana pasada, desde La Plata, le contaron que el resultado final arrojaría un virtual empate, en cerca del 30%, con Francisco de Narváez. La cifra del fin de semana fue temeraria: Gabriel Bruera acumula el 46% de intención de voto; Kirchner apenas 18.
El panorama se replica con números parecidos en Bahía Blanca y, menos distantes, Mar del Plata, donde Cristian Breitestein y Gustavo Pulti -el primero peronista no convencional, el segundo vecinalista- concentran el esfuerzo electoral en las listas local y seccional.
En las dos ciudades, junto a Tandil la más importante del interior bonaerense Cristina desembarcó en los últimos 15 días con un paquete de obras. Ayer le tocó el turno a La Plata.


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