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Kirchnerismo copó el tedeum y Poli pidió más “diálogo”
Cristina de Kirchner llegó en combi hasta la Catedral metropolitana donde presenció por primera vez el tedeum patrio. Cantó la Misa Criolla y rezó junto a funcionarios. Mauricio Macri asistió con Juliana Awada. El jefe de Gabinete de la Nación, Jorge Capitanich, se mostró con la militancia K. La homilía del arzobispo porteño, Mario Poli, apeló a palabras de Francisco para
volver a reclamar mayor diálogo y encuentro, un clásico del Episcopado argentino desde antes que Bergoglio fuese papa.
Eran las 12:12 cuando la presidente Kirchner descendió de una combi que la trasladó los casi 150 metros que separan la Casa Rosada de la Catedral metropolitana. En la puerta fue recibida con cánticos por militantes oficialistas y por el rector del principal templo católico del país, Alejandro Russo. Fue un tedeum patrio no sólo con sermones y hostias. Luego del homenaje presidencial frente al lugar donde descansan los restos del Libertador, José de San Martín, y tras la homilía de Poli, se desarrolló un recital a cargo de la cantante Patricia Sosa, con la Misa Criolla de Ariel Ramírez como número central, que duró cerca de 40 minutos.
Cerca del púlpito y detrás de la Presidente se ubicaron el vicepresidente Amado Boudou; el presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, Julián Domínguez; el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich; la ministra de Industria, Débora Giorgi; el gobernador bonaerense, Daniel Scioli; el canciller Héctor Timerman; los ministros de Defensa, Agustín Rossi; de Economía, Axel Kicillof; de Justicia, Julio Alak; el secretario de Legal y Técnica, Carlos Zannini; el titular de AFIP, Ricardo Echegaray; los jefes de bloque Miguel Pichetto (Senado) y Juliana Di Tullio (Diputados); jefes de La Cámpora como Eduardo "Wado" De Pedro y Andrés Larroque, y hasta el jefe de la CGT oficialista, Antonio Caló.
Repudio
Más allá del ala dialoguista del Frente para la Victoria, sucumbieron a la entronización de Bergoglio como papa otros diputados nacionales que, el día de la fumata blanca en San Pedro y en plena sesión de la Cámara, habían reclamado votar una declaración de repudio por la elección del jesuita como sucesor de Joseph Ratzinger. También dieron el presente las Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, situadas a unos metros del jefe del Ejército, César Milani, y autoridades militares.
En términos políticos, el kirchnerismo le copó el tedeum al Episcopado. Rodeó la Catedral de militancia, montó su propio show artístico puertas adentro y colmó más de la mitad de la capacidad del templo con tropa propia, incluidos dirigentes de movimientos sociales afines como Milagro Sala y Luis D'Elía. Sin embargo, Poli pareció mantenerse autónomo de la relación bilateral Vaticano-Argentina en los asuntos domésticos y realizó un enfático llamado al "diálogo" en el país. Durante su homilía, Poli citó al papa Francisco y utilizó once veces la palabra "diálogo", a pocos metros de la Presidente y de Macri, ubicados en primera fila.
El regreso de la jefe de Estado al Tedéum en la Catedral tras ocho años de Gobierno fue consecuencia de la nueva relación entre la Casa Rosada y la Iglesia católica de Francisco, más allá del Episcopado argentino, inaugurada desde la entronización de Bergoglio, un adversario político de Néstor Kirchner desde 2003.
"Cuando los líderes de los diferentes sectores me piden un consejo -dice el Santo Padre-, mi respuesta es siempre la misma: diálogo, diálogo, diálogo...", advirtió el arzobispo. También recordó que Francisco sostuvo que la "única manera de que la vida de los pueblos avance es la cultura del encuentro". "Hoy se apuesta por el diálogo, se apuesta por la cultura del encuentro, o todos perdemos, todos perdemos. Por aquí va el camino fecundo", destacó Poli, al recordar palabras del Sumo Pontífice.
En medio de un fuerte operativo de seguridad y organización a cargo de Presidencia, el cardenal indicó que el diálogo necesita de "la claridad de palabras y de ideas", de la "afabilidad" -porque se "deja de lado el orgullo"-, y también debe ser "pacífico". "La Patria es un don recibido y la Nación un tarea de constante sacrificio que nos compromete a todos. La unidad entre hermanos sigue siendo la ley primera", subrayó Poli, que encabezó por primera vez la ceremonia desde que su antecesor, Bergoglio, fuera nombrado papa en 2013. Al cerrar su mensaje, el cardenal pidió la bendición de la Virgen de Luján "para seguir construyendo una Patria de hermanos".
La oración por la paz que se atribuye a San Francisco fue leída por la Presidente, a quien se le quebró la voz -ver nota aparte-. La Presidente no concurría a la Catedral metropolitana desde 2006, cuando acompañó al entonces presidente Néstor Kirchner al tedeum por el 25 de Mayo, en lo que fue la última visita de un jefe de Estado a ese recinto. Como consecuencia de la tensa relación con Bergoglio, el santacruceño decidió asistir a los tedeum en distintos puntos del interior del país, algo que se mantuvo hasta el año pa-sado.
Por el Gobierno porteño estuvieron el jefe del mismo, Mauricio Macri; la vicejefa, María Eugencia Vidal -quien observaba casi compulsivamente a la Presidente-; el jefe de Gabinete, Horacio Rodríguez Larreta; el diputado nacional (PRO), Federico Pinedo; y la primera dama porteña, Juliana Awada.


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