Kuczynski denunció que la moción de censura es un intento de golpe de Estado

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Es la segunda vez que la oposición lleva adelante esta estrategia en el Congreso en tres meses en el marco de la investigación que implica al presidente con sobornos de la brasileña Odebrecht.

Lima - El presidente peruano, Pedro Pablo Kuczynski, aseguró que Perú sufrirá "un golpe de Estado" si el Congreso, dominado por la oposición, lo destituye esta semana, por haber mentido sobre sus lazos con la brasileña Odebrecht.

"Absolutamente, esto sería un golpe de Estado. Yo no creo que va a pasar, pero sería un golpe de Estado", dijo el mandatario en una entrevista al diario popular Trome -el de mayor difusión en Perú- publicada ayer.

Kuczynski, un liberal moderado de 79 años, resaltó que la imagen internacional de Perú se verá afectada si el Congreso lo destituye, en especial porque Lima recibirá en abril a la Cumbre de la Américas, a la que asistirá el presidente estadounidense Donald Trump. "Vamos a tener la Cumbre de las Américas, y yo no creo que vengan varios de los mandatarios si yo no estoy sentado en el sillón presidencial", destacó.

También negó haber incurrido en actos ilegales con Odebrecht a través de sus empresas financieras en los años que estaba dedicado al sector privado.

Kuczynski afronta su segundo pedido de destitución en tres meses, luego de sobrevivir en diciembre pasado a una votación similar en el Congreso.

Kuczynski, que se labró un camino como banquero de inversión en Wall Street, descartó ser "un incapaz moral", como sostiene la moción de vacancia (destitución) presentada por la oposición en el Congreso, que la discutirá y votará el próximo jueves 22 de marzo.

"La incapacidad moral a la cual se refiere la Constitución peruana se refiere a la capacidad mental, es el caso que a alguien le dé Alzheimer o algo", aclara Kuczynski. "Es totalmente inaplicable en mi caso, uno puede ser vacado por no convocar a elecciones, por salir fuera del país sin permiso, cosas muy puntuales que no se aplican (en mi caso)", se defendió el presidente.

Kuczynski, que asumió el poder en 2016 por cinco años, reveló que si lo destituyen permanecerá en el país.

"Me quedaré aquí a hacer mi gimnasia y a escribir mis libros", acotó este economista formado en Gran Bretaña y Estados Unidos.

El Congreso unicameral de Perú, conformado por 130 legisladores, necesita 87 votos para destituirlo. La cifra no es imposible de alcanzar ya que la oposición de izquierda y de derecha, liderada por Keiko Fujimori, bordea los 80 votos. La indecisión de otras tiendas políticas hará la diferencia a última hora.

La incertidumbre es creciente, en medio de una ofensiva mediática del gobierno por defenderse con garras sobre una acusación que tilda de ilegal.

"Me acusan de cosas que ocurrieron hace 12, 15 años atrás y que nada tienen que ver con mi gobierno", subraya Kuczynski, quien sí admite haber recibido dividendos de sus empresas por contratos de asesorías con Odebrecht.

"Los 380.000 dólares sí claro que sí (los recibí)", dijo al diario Trome sobre una de las tantas sumas que se le atribuye haber ganado aunque señala que se trata de operaciones legales.

Kuczynski está bajo fuego desde que en diciembre la constructora brasileña Odebrecht reveló que había pagado casi cinco millones de dólares por asesorías a empresas ligadas a él mientras era ministro. Hasta entonces había negado todo lazo con la constructora.

Odebrecht ha revelado en el último año que pagó un soborno de 20 millones de dólares al expresidente Alejandro Toledo, y que hizo aportes de campaña en 2006 y 2011 a los últimos cuatro ocupantes del sillón presidencial peruano, incluido Kuczynski, y a la líder opositora Keiko Fujimori. Todos ellos lo niegan.

Agencias DPA y AFP

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