23 de junio 2011 - 00:00

Kuitca: “Será un impacto suave”

Guillermo Kuitca aseguró que se evitó introducir una marca temporal exageradamente confrontativa.
Guillermo Kuitca aseguró que se evitó introducir una marca temporal exageradamente confrontativa.
Periodista: ¿Cuál fue la primera impresión al ver el telón colgado en la sala?

Guillermo Kuitca: Que es muy fiel al proyecto y las ideas que teníamos. Cuando uno concibe algo siempre piensa en cómo se concretará, hay una especie de abismo, pero en este caso el telón se parece más a sí mismo que antes. Desde los distintos puntos del teatro tiene muy buena lectura desde arriba, lo cual me pone contento porque se adapta bien a la arquitectura de la sala.

P.: ¿Le da miedo la reacción que pueda tener el público ante el cambio?

G. K.: Es un telón que a medida que pasan los minutos se va integrando mucho a la sala, que era la idea. Tiene muchos códigos que dialogan con elementos ornamentales de la sala, obviamente los colores están en sintonía con los del entorno. El manto es de un color diferente, un poco más lacrado y menos violáceo, que va increíblemente bien con todos los textiles de la sala. Creo que no habrá mucho lugar para la polémica porque es una intervención que no pretende contrastar con nada. Por otra parte no es una imagen que se ve una vez y nunca más: va estar ahí cada vez que uno vaya al teatro. Es una obra de un impacto suave, sutil, se puede mirar o no. Lo más deseable es que el telón vaya entrando de a poco en la imagen de la gente.

P.: ¿Cómo se plasmó este desafío era unir modernidad y tradición?

G.K.: Hubo muchos puntos a tener en cuenta. La imagen básica es la planta de la sala en pares que se funden entre sí, y que al mismo tiempo se disuelven una dentro de otra. Trabajé mucho en telones de teatros, siempre fue un tema que me apasionó en tanto que frontera. Me gustaba intentar poner en una imagen la idea de que en el momento en que está bajo, uno es consciente del hecho de ser espectador, de estar sentado en una sala, y cuando no está uno debería no estar más donde está sentado, y tenía ganas de que la imagen diera cuenta de esa experiencia, de ahí a eso de que las plantas se disuelven. No quisimos para nada modernizar la sala, nos parecía muy deprimente la idea de introducir una marca temporal exageradamente confrontativa, por eso conservamos la idea de la guarda. Con Julieta estudiamos en profundidad el telón histórico, por eso en el nuestro hay detalles de pasamanería teatral muy tradicional, y otras en la que se usaron técnicas muy actuales, ahí también hay un diálogo entre una época y otra. Cuando se la ve desde arriba la guarda tiene otra escala, cada planta evoca el tamaño de un palco, según se lo vea de cerca o de lejos algunas cosas resaltan más que otras.

Entrevista de Margarita Pollini

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