23 de octubre 2009 - 00:00

La abundancia tampoco favorece a Cristina

Esta semana la Presidente exhibió los mismos zapatos dos días seguidos, pero en diferentes colores. Además, vistió un llamativo conjunto.
Esta semana la Presidente exhibió los mismos zapatos dos días seguidos, pero en diferentes colores. Además, vistió un llamativo conjunto.
Es envidiable el ajuar de Cristina de Kirchner por la posibilidad que le otorga de satisfacer todos sus caprichos en materia de look. Tiene la ventaja que busca cualquier mujer, es decir, no tener que enfrentarse al dilema de elegir entre una prenda u otra cuando va de compras porque simplemente ella se lleva todo lo que quiere. Podrán gustar o no sus elecciones, pero es indudable la abundancia de su guardarropa, quizá con demasiada mezcla de estilos. Tampoco nadie imagina a Cristina comprando a escondidas de su marido y pagando con una extensión de su tarjeta de crédito como les pasa a tantas damas. Otro de sus privilegios son las carteras exclusivas de Hermès -sus preferidas- que obtiene sin tener que anotarse en largas listas de espera, de meses y hasta años de demora.

Además, muchos modistos locales se desesperan por vestirla. Saben que es una de las mujeres más importantes del país y se desvelan porque Cristina de Kirchner use una de sus prendas. Le envían las novedades antes de presentar las colecciones, como Jorge Ibáñez, que no se cansa de mandarle percheros cargados con sus creaciones, aunque rechace esas propuestas, siempre fiel a su diseñadora de confianza, Susana Ortiz.

Esa ventaja de poder quedarse con cuanta prenda exhiben los escaparates la lleva a cometer algunos excesos, como el de comprar varias prendas de un mismo modelo, pero en distintos tonos. Eso fue lo que hizo esta semana, cuando repitió el calzado dos días seguidos. El lunes los llevó en violeta y el martes en verde, siempre a tono con la ropa. Esos stilettos de gamuza con un pompón en la puntera a modo de flor -un «must» de esta temporada- la deslumbraron y quizá por eso cuando la vendedora le preguntó cuáles llevaba, la Presidente fue contundente al responder: «Los dos».

Pero la tendencia de comprar varias prendas de un mismo modelo es algo que los vestuaristas desaconsejan porque dicen que tener varios conjuntos iguales, como si se tratara de un uniforme, le quita originalidad al look.

Deslucida

Tanto capricho en las elecciones tampoco la favorece. Pareciera que nadie sabe advertirle cuáles son las prendas que no le quedan bien y dejan que se vista con conjuntos que la deslucen. Como ocurrió el miércoles, cuando apareció en el Teatro de La Plata con un tailleur y pantalón beige con estampado geométrico, que recordaba el dibujo de los trajes de los arlequines. Una vestimenta poco elegante para su cargo, que hasta rozaba el ridículo.

El mal de poder contar con cuanta prenda quiera en el vestuario, no afecta solamente a Cristina de Kirchner. Lo sufren también otras celebridades, como Susana Giménez, que muchas veces lleva escotes que se desbocan y transparencias que muestran más de lo que debería exhibir una señora de su edad. O el caso de Mirtha Legrand, que siempre está impecable, pero abusa de las joyas y llega a cuatro grandes anillos con piedras en cada mano.

Es una lástima que como otras tantas damas del jet set que no confían en el ojo crítico de sus amigas, Cristina de Kirchner no cuente con el servicio de algún «shopping advisor», como se denomina a los asesores de moda que se dedican exclusivamente a acompañar a las damas a comprar ropa para que sólo se lleven lo que les queda bien. La ayudaría terminar con manías momentáneas como la de usar grandes pañuelos en el cuello que no sabe cómo llevar y por eso estorban sus movimientos, haciéndola ver desprolija. Como el martes, cuando llevó una pashmina verde, atada al frente con un nudo improvisado, como los que usan los chacareros en el campo.

Después de todo, sólo un especialista puede ordenar el guardarropa de Cristina de Kirchner y depurar su imagen.

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