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La apertura política es una deuda sin saldar
El ascenso de un histórico de la revolución cubana, José Ramón Machado Ventura, de 80 años, al segundo puesto dentro de la conducción del Partido Comunista hace difícil creer en las promesas de Raúl Castro de abrir el paso a las nuevas generaciones.
«Fue un mea culpa generalizado, un examen sobre la Revolución, en el que Raúl Castro se refirió a ella, desde las escaseces del presente, citando a su hermano Fidel», dice desde Washington a este diario Tomás Bilbao, director ejecutivo de la ONG Cuba Study Group. Si bien Raúl, el Castro que hoy es el presidente de Cuba, habló en plural («hemos fallado», «no cumplimos»), «la enumeración de los yerros apuntaba a Fidel», explica Bilbao.
«Pero se buscó dar una visión positiva con el enorme desfile militar montado el sábado, cuando se conmemoró el medio siglo de la victoria de Playa Girón (Bahía de Cochinos), para dar un mensaje de orgullo a los cubanos, y traer de nuevo los fastos de la Revolución», agregó. Según Bilbao, «el desfile se montó para bajar las expectativas de cambio y distraer la atención sobre el VI Congreso del PCC».
Porque ese congreso conllevaba promesas, claro. Como las 313 medidas económicas sometidas a aprobación de los congresales, todas ellas anunciadas meses antes, en la búsqueda de una apertura hacia el cuentapropismo y la desregulación estatal. A ello apuntan los cientos de oficios que ahora entran a la lista de «permitidos», la gradual desaparición de la libreta de racionamiento, la habilitación de tierras ociosas para emprendimientos agropecuarios y el despido de un millón de empleados públicos previsto para los próximos meses.
«La cuestión es si van a dar los pasos prometidos hacia la iniciativa privada», remata Bilbao, «porque no es compatible proclamarse en favor del cuentapropismo, mientras al mismo tiempo crean un sistema de impuestos y trabas que anulan esa iniciativa». «Crearon un régimen de ventas mayoristas para los agricultores que iba a bajar el precio de los insumos para los nuevos negocios alimentarios cuentapropistas, pero ahora se dieron cuenta de que el volumen no alcanza, y pusieron marcha atrás», dice, para ejemplificar los ensayos de prueba y error por los que transita hoy la isla.
Desde Miami, el abogado cubano-argentino José Manuel Pallí, miembro del National Law Center for Inter-American Free Trade, resalta que lo positivo del congreso es que se haya realizado después de tantos años y aplazos. «Esto demuestra que hay una voluntad de cambio», dice a este diario. «Que Raúl Castro se haya quejado de la lentitud y de la incapacidad para superar errores del PCC es un avance», agrega. «No importa si esto termina en grandes reformas, sabemos que gradualmente habrá novedades respecto de la propiedad privada», añade, y comenta cómo María Esther Reus González, la ministra de Justicia cubana, aseguró hace pocas semanas, ante un congreso de abogados y escribanos reunidos en La Habana, que habría novedades para el registro de la propiedad en el ordenamiento territorial y urbano.
Pesimismo
En donde todos comparten una mirada pesimista es en la «reforma» política anunciada. Raúl Castro exhortó a los dirigentes comunistas a «desterrar el inmovilismo fundamentado en dogmas y consignas vacías», criticó el «amiguismo favorecedor» en la elección de dirigentes, se quejó de la falta de una «reserva de sustitutos debidamente preparados» y pidió buscar nuevos dirigentes más jóvenes apenas termine el congreso. Promesas. Puras promesas, porque inmediatamente demostró no tener intención de «bajarse»: propuso limitar a dos períodos consecutivos de cinco años el mandato de los cargos políticos, es decir, la presidencia y la jefatura del partido.
«Con los Castro en el poder es inviable cualquier reforma», dice el cubano Hugo Landa, director de Cubanet, una ONG con sede en Miami que apoya a los periodistas independientes en la isla. «No tengo esperanza de cambios mientras estén ellos: la única solución es la biológica, que el tiempo se los lleve», comenta a este diario en conversación telefónica. «Están comprando tiempo; sale Fidel de la jefatura del PCC pero dejan a todos los otros dinosaurios», agrega.
«Este VI Congreso no trae ningún cambio político», dice Bilbao. «Poner límites de 5 o 10 años a los cargos políticos nada significa», apunta. «Si no permiten que haya, que se manifieste una oposición, pues entonces cambiarán un dictador por otro», le dice a Ámbito Financiero.
Luego de conocerse ayer la renuncia de Fidel Castro a la jefatura del PCC y con su hermano Raúl al frente del partido, desde Cuba la bloguera disidente Yoani Sánchez, columnista de este diario, lacónicamente agregó que la «renovación joven» prometida es el gran fracaso del VI Congreso. «Que José Ramón Machado, un octogenario, haya sido elegido como segundo evidencia la falta de relevo joven y el fracaso de la sucesión», denuncia. Por eso, agrega, «los cubanos prefieren centrar sus expectativas en pasos cortos -pero inmediatos- como el de liberar el mercado de casas y autos».


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