11 de enero 2011 - 11:27

"La Argentina no es problema para EE.UU."

• VALENZUELA REPARTIÓ ELOGIOS PARA EL GOBIERNO NACIONAL, QUE LO ESPERABA CON QUEJAS

Arturo Valenzuela, enviado de Barack Obama, repartió elogios al Gobierno. Visitó junto a la embajadora Vilma Martínez, entre otros, a Daniel Scioli, quien le destacó la importancia de la temporada turística en la costa atlántica.
Arturo Valenzuela, enviado de Barack Obama, repartió elogios al Gobierno. Visitó junto a la embajadora Vilma Martínez, entre otros, a Daniel Scioli, quien le destacó la importancia de la temporada turística en la costa atlántica.
Tigres de papel, los funcionarios argentinos le habían prometido a Arturo Valenzuela un calvario de cuestionamientos en su visita ayer al país. El encargado de las relaciones con la región de Barack Obama se paseó sin drama por varios despachos encumbrados del Gobierno, que se repartió ayer la agenda para atenderlos a él y al canciller de Dilma Rousseff (ver nota en pág. 2). Escuchó, como se esperaba, las quejas de Héctor Timerman, a quien visitó en la Cancillería junto a la embajadora Vilma Martínez, por las barreras al ingreso de productos argentinos al mercado de su país. «¿Cuánto tiene que esperar un productor a que le habiliten ese negocio cuando la autoridad sanitaria de su país dice que no tiene tiempo ni dinero de hacer los análisis fitosanitarios». «¡Qué barbaridad!», respondió Valenzuela, quien se comprometió a trasladarle la cuestión a la Secretaría de Agricultura de su país.

Repaso

Si de barbaridades se trata, Timerman le contó el caso de México con el ingreso de la palta a los Estados Unidos. Recibió de regalo una caja de paltas exquisitas del embajador en Buenos Aires; cuando lo llamó para agradecerle, el diplomático dijo que su Gobierno había regalado 4 mil cajas de paltas por todo el mundo para festejar que EE.UU. había permitido ese ingreso... después de 90 años de espera de la autorización. Confió Valenzuela que eso no se repetirá con los cítricos y las carnes de la Argentina.

El resto fue un repaso completo de la agenda de asuntos bilaterales, es decir sin incluir la charla que se esperaba entre los dos funcionarios sobre entuertos del barrio. «Creo que lo mejor es que la relación de su país sea bilateral, con cada país, no con la región», reflexionó Timerman, quien eludió las inquietudes que pasean los funcionarios americanos sobre la crisis en Bolivia y en Venezuela. Como producto de la reunión hay que consignar el compromiso de convocar a otro round de las Consultas Políticas Bilaterales entre los dos países, un sistema que prevé una reunión anual entre delegados para discutir asuntos político-institucionales. Lo harán antes de julio en Washington.

El encuentro lo había pedido el visitante, de paso en su viaje a su país natal, Chile, a falta de una invitación formal después de la última visita que provocó roces que no han terminado. No le importó a Valenzuela, quien recibió por la mañana al gobernador de Entre Ríos, Sergio Urribarri, quien escuchó las mismas palabras cuando se le quejó del cierre de importaciones. De ahí, el visitante peregrinó hasta la sede de la embajada. Allí Vilma Martínez le había organizado un almuerzo con viejos conocidos de él de su tarea diplomática y académica, entre quienes estaban el excanciller Adalberto Rodríguez Giavarini, el sociólogo Manuel Mora y Araujo, la exasesora de Nilda Garré en Defensa Ruth Diamint, el exembajador Carlos Floria y alguno más -la nómina la completará en cualquier momento un WikiLeaks-.

La charla fue un repaso de la situación internacional en un diálogo más de amigos y colegas que de políticos.

Valenzuela, a quien el Gobierno trata de encumbrar a la talla de un contradictor tipo Braden, remató con un elogio del Gobierno argentino por su alineamiento con Estados Unidos en temas centrales para la agenda de Washington como lucha contra el terrorismo, contra el lavado de dinero y defensa de los derechos humanos. Concentró elogios en la política nuclear de la Argentina que, dijo, escapó al drama que viven hoy Pakistán y la India porque adhirió a las salvaguardias internacionales: «Ni la Argentina ni la región son un problema hoy para el Gobierno de mi país», dijo más o menos Valenzuela.

Opiniones

La sobremesa estuvo más animada porque el visitante quiso conocer opiniones sobre el futuro inmediato de la política criolla. La respuesta de los invitados no superó la incertidumbre ambiente: no hay candidatos instalados firmes, el proceso de selección es muy lento, incluso la reglamentación electoral está demorada.

Una escala del paseo del enviado por Buenos Aires incluyó una visita a Nilda Garré en el flamante Ministerio de Seguridad. La agenda de seguridad es la que abulona las buenas relaciones entre los países, más allá de que Garré cuando fuera ministra de Defensa protagonizase agravios hacia su país, como retirar delegados en organismos militares dominados por EE.UU. o desalojar del edificio Libertador a una delegación castrense de ese país. Sentado frente a la ministra, habrá reflexionado Valenzuela lo bien que andaría todo si hubiera más Garré -por su mansedumbre en temas serios- en los lugares en donde tiene problemas en serio su país como Irak o Afganistán.

La gira de Valenzuela terminó en esa región offshore de la Capital Federal que es el edificio del Banco Provincia de Buenos Aires, adonde tiene un despacho Daniel Scioli, de quien escuchó las mismas quejas por el freno a importaciones. «Las decisiones que se toman a nivel nacional impactan en las provincias», dijo el gobernador.

El anfitrión lo distrajo al enviado de Obama explicándole su plan de relacionar a la provincia de Buenos Aires con regiones de otros países con características similares, como Río de Janeiro o Lombardía. Imaginativo, Valenzuela le propuso que avanzase en un contacto con el estado de Minnesota que, casas más casas menos, se puede equiparar a Buenos Aires.

Le planteó Valenzuela un comentario a Scioli sobre una de sus preocupaciones académicas, la debilidad de los partidos políticos latinoamericanos. El gobernador, que preside el PJ, le respondió que Cristina de Kirchner ejerce el mando político en esa formación sin dificultades. Remató la charla comentándole la buena temporada turística en la costa atlántica, tema estratégico si los hay. Un dato, pese a que Valenzuela comienza hoy sus vacaciones pero en las costas chilenas.

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